viernes, 18 de abril de 2014

ejemplo de fe,.-rut una mujer excelente

CAPÍTULO 5

"Una mujer excelente"

RUT se arrodilla junto al montón de cebada que ha recogido durante el día. Ya está cayendo la noche sobre los campos, y muchos trabajadores se encaminan hacia la entrada de la pequeña ciudad de Belén, enclavada en una cordillera. Seguro que Rut se siente adolorida después de este largo día de trabajo, pues casi no ha parado desde la mañana. Pero su jornada aún no ha terminado. Ahora se pone a golpear la cebada con una vara para desgranarla. A pesar de todo, le ha ido mejor de lo que esperaba.
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2 ¿Están por fin mejorando las cosas para esta joven viuda? Como vimos en el capítulo anterior, Rut ha decidido quedarse con Noemí, su suegra, y le ha prometido que nunca la abandonará y que hará de Jehová —el Dios de Noemí— su propio Dios. Las dos viudas llegaron a Belén procedentes de Moab, la tierra de Rut, y ella ha visto que la Ley que Jehová dio a Israel incluye medidas prácticas que dignifican a los pobres, aunque sean extranjeros. Ahora observa que en este pueblo que se rige por la Ley de Jehová, hay quienes se destacan especialmente por su espiritualidad y bondad, y esto conmueve su afligido corazón.

3 Una de esas personas es Boaz, el rico israelita en cuyos campos Rut ha espigado hoy. Este hombre mayor la trató como a una hija, e incluso la felicitó por cuidar de su suegra y por buscar refugio bajo las alas del Dios verdadero, Jehová. Rut no puede evitar que una sonrisa ilumine su rostro al recordar aquellas palabras tan bondadosas (lea Rut 2:11-14).

4 Aun así, a Rut seguramente le preocupa su futuro. Siendo una extranjera pobre, viuda y sin hijos, ¿cómo va a cubrir sus necesidades y las de Noemí durante los próximos años? ¿Tendrán suficiente con lo que consiga espigando? ¿Y quién la cuidará a ella cuando envejezca? Sería muy comprensible que se sintiera abrumada. Hoy día, con tantas dificultades económicas, a muchas personas les asaltan esas mismas inquietudes. Al ir descubriendo cómo la fe ayudó a Rut a seguir adelante, veremos muchos aspectos en los que podemos imitarla.

¿Qué constituye una familia?
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5 Cuando Rut termina de desgranar las espigas y recoger los granos, ve que tiene aproximadamente una medida de efá, el equivalente a más de 20 litros de capacidad. Toda aquella cebada pesa unos 14 kilos (30 libras), así que para cargarla, puede que la amontone encima de una pieza de tela y se coloque el fardo sobre la cabeza. Cuando emprende el camino hacia Belén, ya está anocheciendo (Rut 2:17).

6 Noemí se alegra cuando llega su querida nuera y quizás hasta suelta un grito de sorpresa al ver el pesado fardo de cebada. Rut también trae lo que le sobró de la comida que Boaz ofreció a los trabajadores, y con eso cenan las dos. Noemí le pregunta: "¿Dónde espigaste hoy, y dónde trabajaste? Llegue a ser bendito el que se fijó en ti" (Rut 2:19). Al ver todo lo que la joven ha traído, Noemí se da cuenta de que alguien se ha fijado en ella y la ha tratado con amabilidad.

7 Las dos se ponen a hablar, y Rut le cuenta a Noemí lo bueno que ha sido Boaz con ella. Noemí, conmovida, responde: "Bendito sea él de Jehová, que no ha abandonado su bondad amorosa para con los vivos y los muertos" (Rut 2:20). Como vemos, Noemí consideraba que los buenos actos de Boaz en realidad venían de Dios. ¿Por qué? Porque es Jehová quien impulsa a sus siervos a ser buenos y generosos. Además, promete recompensar a quienes actúen con bondad (lea Proverbios 19:17).*
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8 Noemí aconseja a Rut que acepte la oferta de Boaz de continuar espigando en sus campos, manteniéndose cerca de las jóvenes que trabajan para él; así evitará que otros cosechadores la molesten. Rut le hace caso y, como dice el relato, "siguió morando con su suegra", palabras que resaltan una vez más la cualidad que la distingue: el amor leal (Rut 2:22, 23). ¿Y qué hay de nosotros? ¿Estamos siempre listos para ayudar y apoyar a nuestra familia cuando nos necesita? Recordemos que a Jehová no le pasan inadvertidos estos actos de amor y lealtad.

9 ¿Se puede decir que Rut y Noemí eran una familia? Algunos piensan que una verdadera "familia" es la que está formada por un padre, una madre, hijos, abuelos, etc. Pero el caso de Rut y Noemí nos ayuda a ver que, si servimos a Jehová, no importa lo pequeña que sea nuestra familia: podemos lograr que en nuestro hogar reinen el amor, el cariño y la bondad. ¿Valoramos de corazón la familia que tenemos? Por otra parte, Jesús explicó que aun quienes no tienen familia la pueden encontrar en la congregación cristiana (Mar. 10:29, 30).
Rut y Noemí compartiendo una sencilla comida
Noemí y Rut se ayudaron y animaron mutuamente

"Es uno de nuestros recompradores"

10 Rut se queda espigando en los campos de Boaz desde la cosecha de la cebada (en abril) hasta la del trigo (en junio). A medida que transcurren las semanas, seguro que Noemí sigue pensando en lo que podría hacer por su querida nuera. Antes de partir de Moab, Noemí estaba convencida de que jamás podría ayudar a Rut a encontrar un esposo (Rut 1:11-13). Pero ahora cambia de idea. Aborda a Rut y le dice: "Hija mía, ¿no debo buscarte lugar de descanso[?]" (Rut 3:1). En aquellos tiempos, la costumbre era que los padres se encargaran de buscar cónyuges para sus hijos, y Rut había llegado a ser una verdadera hija para Noemí. De ahí que Noemí quisiera encontrarle a Rut un "lugar de descanso", es decir, un esposo y un hogar que le dieran seguridad y protección. Pero ¿qué podía hacer Noemí?
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11 Cuando Rut mencionó a Boaz por primera vez, Noemí dijo: "El hombre es pariente nuestro. Es uno de nuestros recompradores" (Rut 2:20). ¿Qué quería decir con eso? La Ley que Jehová dio a Israel incluía unas disposiciones amorosas para las familias que atravesaban dificultades por ser pobres o por haber perdido a un ser querido. Si una mujer enviudaba sin haber tenido hijos, su dolor era aún mayor porque no tenía descendientes que llevaran el nombre de su esposo y este se perdería en el olvido. Pero la Ley de Dios permitía que el cuñado se casara con la viuda para que esta diera a luz un hijo que perpetuara el nombre del difunto y heredara las propiedades de la familia (Deut. 25:5-7).*

12 Entonces Noemí pasa a explicarle su plan a Rut. ¿Podemos imaginar la cara de sorpresa de la joven al escuchar a su suegra? Rut aún no conoce bien la Ley, y muchas de sus costumbres le resultan extrañas. Pero como respeta tanto a Noemí, está pendiente de cada palabra que dice. A lo mejor, lo que le está pidiendo que haga le resulta vergonzoso, algo chocante o, en cierto sentido, hasta humillante. No obstante, Rut accede a su petición y le responde: "Todo lo que me dices lo haré" (Rut 3:5).

13 A los jóvenes a veces les resulta difícil seguir los consejos de los mayores, pues piensan que estos no son capaces de entender los retos y problemas que afronta la juventud. Pero el ejemplo de humildad de Rut nos recuerda que puede ser muy provechoso hacer caso de la sabiduría y experiencia de las personas mayores, pues nos aman y desean lo mejor para nosotros (lea Salmo 71:17, 18). Ahora bien, ¿en qué consistía exactamente el consejo de Noemí? ¿Y de verdad le fue bien a Rut por seguirlo?

Rut se dirige a la era
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14 Al caer la tarde, Rut se dirige hacia la era, un terreno compacto y llano adonde los agricultores llevan su cosecha para trillarla y aventarla. Normalmente se elegía un lugar donde las brisas soplaran con fuerza al atardecer, como la ladera o la cima de un monte. A fin de separar el grano de la paja, se lanzaba el cereal al aire utilizando una pala o un bieldo. Así el viento se llevaba la paja, que era más liviana, y los granos, al ser más pesados, caían al suelo.

15 Procurando no ser vista, Rut observa cómo los hombres van terminando su trabajo. Hoy han juntado una gran cantidad de cereal. Boaz, que ha estado supervisando las tareas, ahora se dispone a cenar y, ya satisfecho, se acuesta al lado del montón de grano. Al parecer, esa era una costumbre en aquella época para proteger de ladrones y otros maleantes la preciada cosecha. Cuando Rut ve que Boaz se acuesta, sabe que ha llegado la hora de llevar a cabo el plan de Noemí.

16 Con el corazón latiendo a mil, Rut se le acerca silenciosa y, al comprobar que está profundamente dormido, sigue las instrucciones de su suegra: le destapa los pies, se acuesta allí y espera. Espera y espera, mientras el tiempo va pasando lentamente. ¡A Rut debe parecerle toda una eternidad! Entonces, a medianoche, Boaz empieza a moverse. Temblando de frío, se incorpora, probablemente para cubrirse de nuevo los pies. Pero nota que hay alguien. ¡Vaya sorpresa! El relato bíblico lo expresa así: "¡Mire!, ¡una mujer acostada a sus pies!" (Rut 3:8).

17 "¿Quién eres?", pregunta Boaz. La joven responde, tal vez con voz temblorosa: "Soy Rut tu esclava, y tienes que extender tu falda sobre tu esclava, porque tú eres un recomprador" (Rut 3:9). Algunos comentaristas bíblicos de la actualidad han insinuado que las acciones y las palabras de Rut tenían cierto significado sexual, pero pasan por alto dos importantes hechos. En primer lugar, Rut estaba siguiendo las costumbres de la época, muchas de las cuales no se entienden por completo hoy día. Así que sería un error juzgar sus actos según las bajas normas morales de estos tiempos. En segundo lugar, la reacción de Boaz indica cómo debe verse aquel gesto: a sus ojos, la conducta de Rut era moralmente casta y digna de elogio.
Rut hablando con Boaz durante la noche
Cuando Rut buscó a Boaz, lo hizo con motivos puros y sin egoísmo

18 Boaz, con un tono dulce y tranquilizador, le dice: "Bendita seas de Jehová, hija mía. Has expresado tu bondad amorosa mejor en el último caso que en el primer caso, al no ir tras los jóvenes, fueran de condición humilde o ricos" (Rut 3:10). "El primer caso" en el que Rut mostró "bondad amorosa", o amor leal, fue al acompañar a Noemí hasta Israel y quedarse con ella para cuidarla. "El último caso" es ahora. Boaz reconoce que Rut podía haberse buscado un esposo de su edad, fuera rico o pobre. Pero ella quiere hacerle bien no solo a Noemí, sino también al difunto esposo de Noemí. ¿De qué manera? Haciendo lo posible por perpetuar el nombre de este en su tierra natal. Es fácil ver por qué Boaz ha quedado tan impresionado por el altruismo y la generosidad de Rut.

19 Boaz añade: "Y ahora, hija mía, no tengas miedo. Todo lo que dices lo haré para ti, porque toda persona en la puerta de mi pueblo se da cuenta de que eres una mujer excelente" (Rut 3:11). Le agrada la idea de casarse con Rut y puede que no le haya extrañado del todo que le pida ser el recomprador. Pero Boaz es un hombre justo, y no piensa solo en sus preferencias. Le dice a Rut que hay otro recomprador, un pariente más cercano del difunto esposo de Noemí, y que por eso va a hablar con él para darle la oportunidad de casarse con ella.

20 Boaz le pide a Rut que vuelva a acostarse y descanse hasta que se acerque el amanecer; entonces podrá irse sin que la vean. Su intención es proteger la reputación de ella y también la suya propia, pues alguien pudiera pensar equivocadamente que han cometido algún acto inmoral. Rut vuelve a acostarse a los pies de Boaz, de seguro mucho más tranquila: ¡con cuánta bondad ha respondido él a su petición! Unas horas después, mientras todavía está oscuro, Rut se levanta para irse. Entonces, Boaz le llena la capa de cebada, y ella regresa a Belén con el generoso regalo (lea Rut 3:13-15).

21 No es difícil imaginarnos la sonrisa de felicidad de Rut al recordar las palabras de Boaz: ¡le dijo que todo el mundo la considera "una mujer excelente"! De seguro, algo que ha influido mucho en que tenga una reputación tan buena es su profundo deseo de conocer a Jehová y servirle. Además, ha sido muy bondadosa con Noemí y ha demostrado ser flexible al adaptarse a costumbres judías que eran totalmente extrañas para ella. Nosotros también nos ganaremos una excelente reputación si imitamos la fe de Rut y nos esforzamos por ser considerados con los demás, respetando su cultura y costumbres.

Rut encuentra un "lugar de descanso"

22 "¿Quién eres, hija mía?", dice Noemí cuando Rut llega a la casa. Tal vez se lo pregunte porque en la oscuridad no haya podido reconocerla. Pero es muy probable que, con estas palabras, Noemí también quiera saber si Rut todavía es la misma viuda de antes, una mujer sola y sin compromiso, o si ya tiene la perspectiva de casarse. Rut enseguida le cuenta todo lo que ha pasado y le entrega el generoso regalo de cebada que Boaz le envía (Rut 3:16, 17).*

23 Noemí, con la sensatez que la caracteriza, exhorta a Rut a quedarse en casa tranquila ese día, en vez de salir a espigar en los campos. Y le asegura: "El hombre no tendrá descanso a menos que haya acabado con el asunto hoy" (Rut 3:18).

24 Y eso es precisamente lo que hace Boaz. Va a la puerta de la ciudad —donde suelen reunirse los ancianos de Belén— y espera hasta que pasa el pariente más cercano de la familia de Elimélec, el difunto esposo de Noemí. Delante de testigos, Boaz le ofrece la oportunidad de ser el recomprador casándose con Rut. Pero el hombre no acepta, pues teme arruinar su propia herencia. Entonces, ante los presentes, Boaz declara que él será el recomprador: comprará todo lo que le pertenecía a Elimélec y se casará con Rut, la viuda de Mahlón, uno de los hijos de Elimélec. La razón para obrar así, según él mismo explica, es "hacer que el nombre del muerto se levante sobre su herencia" (Rut 4:1-10). Sin duda alguna, Boaz es un hombre recto y altruista.

25 Finalmente, Boaz se casó con Rut y, como dice el relato, "Jehová le concedió a ella concebir, y ella dio a luz un hijo". Las mujeres de Belén felicitaron a Noemí y alabaron a su nuera, diciendo que le había sido de más valor que siete hijos varones. Andando el tiempo, el hijo de Rut llegó a ser el abuelo del rey David (Rut 4:11-22). Y David, a su vez, fue antepasado del Mesías, Jesucristo (Mat. 1:1).*
Noemí sosteniendo en sus brazos al hijo de Rut y Boaz mientras otros lo observan
Jehová bendijo a Rut con el privilegio de ser antepasada del Mesías

26 Como hemos visto, Rut recibió muchas bendiciones, y también Noemí, quien la ayudó a criar al niño como si fuera suyo. La vida de estas dos mujeres nos recuerda que Dios está muy pendiente de quienes le sirven lealmente con su pueblo, y que bendice los esfuerzos de quienes trabajan con afán para mantener a su familia, aunque sea en labores humildes. La historia de Boaz, Rut y Noemí es prueba de que Jehová siempre recompensa a sus siervos fieles.

[Notas]

Noemí indicó que la bondad de Jehová no se limita a los vivos, sino que se extiende también a los muertos. ¿Qué significa esto? Pues bien, Noemí había perdido a su esposo y a sus dos hijos, y Rut era viuda de uno de ellos. Sin duda alguna, aquellos tres hombres significaban mucho para ambas. Por eso, cuando alguien mostraba bondad a Noemí y a Rut era como si hiciera lo mismo por ellos, ya que los tres habrían querido que se las tratara bien.

Por lo visto, el derecho de casarse con la viuda se extendía primero a los hermanos del difunto y luego a sus familiares más cercanos, al igual que sucedía con los derechos hereditarios (Núm. 27:5-11).

El relato indica que Boaz le dio a Rut seis medidas de cebada, aunque no se especifica su peso. El hecho de que fueran seis quizás diera a entender que, tal como a seis días de trabajo les seguía un sábado —un día de descanso—, a los trabajosos días de viudez de Rut pronto les seguiría el "descanso" de tener un hogar seguro y un esposo que cuidara de ella. También es posible que esas seis medidas, que tal vez consistían en paladas, fueran simplemente todo el peso que Rut podía llevar.

Rut es una de las cinco mujeres que aparecen en la lista que da la Biblia de los antepasados de Jesús. Otra es la madre de Boaz, Rahab, quien tampoco era israelita, al igual que Rut (Mat. 1:3, 5, 6, 16).

PREGUNTAS PARA PENSAR

• ¿De qué manera mostró Rut amor leal por Noemí?

• ¿Cómo demostró Noemí amor leal por Rut?

• ¿Por qué valora Jehová a personas como Boaz, Noemí y Rut?

• ¿Cómo podría usted imitar la fe de Rut?

[Preguntas del estudio]

1, 2. a) ¿Qué trabajo realiza Rut? b) ¿Qué aspectos de la Ley y del pueblo de Jehová le llaman la atención a Rut?

3, 4. a) ¿Cómo animó Boaz a Rut? b) ¿Por qué nos será útil analizar el ejemplo de Rut si pasamos por dificultades económicas?

5, 6. a) ¿Cómo le fue a Rut en su primer día de trabajo en los campos de Boaz? b) ¿Cómo reacciona Noemí cuando ve a Rut?

7, 8. a) Para Noemí, ¿de parte de quién venían en realidad los buenos actos de Boaz, y por qué piensa así? b) ¿Cómo sigue demostrando Rut amor leal por su suegra?

9. ¿Qué nos enseña sobre lo que es una familia el caso de Rut y Noemí?

10. ¿Qué quiere hacer Noemí por Rut?

11, 12. a) ¿A qué disposición de la Ley se refirió Noemí cuando dijo que Boaz era uno de sus "recompradores"? b) ¿Cómo responde Rut a la petición que le hace su suegra?

13. ¿Por qué nos conviene recordar el ejemplo de Rut cuando recibimos consejos de quienes son mayores? (Vea también Job 12:12.)

14. ¿Qué es una era, y qué se hace allí?

15, 16. a) ¿Qué sucede en la era después de que Boaz termina su día de trabajo? b) ¿Cómo se da cuenta Boaz de que hay alguien acostado a sus pies?

17. ¿Qué dos hechos pasan por alto quienes insinúan que la conducta de Rut no era del todo apropiada?

18. ¿Qué palabras de ánimo le dirige Boaz a Rut? ¿Y cuáles son los dos casos en que Rut mostró amor leal?

19, 20. a) ¿Por qué Boaz no decide casarse con Rut enseguida? b) ¿Cómo demuestra Boaz que se preocupa por la reputación y el bienestar de Rut?

21. ¿Qué contribuyó a que Rut fuera conocida como "una mujer excelente", y cómo podemos copiar su ejemplo?

22, 23. a) ¿Qué pudo haber significado el regalo que Boaz le dio a Rut? (Vea la nota.) b) ¿Qué le aconseja Noemí a Rut?

24, 25. a) ¿Cómo demuestra Boaz que es un hombre recto y altruista? b) ¿Qué bendiciones recibió Rut?

26. ¿Qué nos recuerdan los ejemplos de Rut y Noemí?

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Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

ejemplos de fe,.-rut

CAPÍTULO 4

"A donde tú vayas yo iré"

RUT y Noemí recorren a pie un camino que atraviesa las llanuras de Moab. Ahora están solas. Sus siluetas apenas se distinguen en el inmenso paisaje azotado por el viento. Rut se da cuenta de que las sombras de la tarde son cada vez más alargadas. "Tal vez sea hora de buscar un lugar donde pasar la noche", piensa mirando a su suegra. La quiere muchísimo y está dispuesta a hacer todo lo que esté en su mano para cuidar de ella.
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2 Cada una carga con sus propias penas. Hace años que Noemí es viuda y ahora llora la muerte de sus hijos, Mahlón y Kilión. Rut también está muy afligida, pues Mahlón era su esposo. Ahora las dos se dirigen al mismo sitio, la ciudad de Belén en Israel. Sin embargo, cada una ve el viaje de forma distinta. Mientras que Noemí vuelve a su lugar de origen, Rut avanza hacia una tierra desconocida, dejando atrás a sus parientes, su país y su cultura, lo que incluye a sus dioses (lea Rut 1:3-6).

3 ¿Por qué una joven como Rut daría un giro tan grande a su vida? ¿De dónde sacó las fuerzas para comenzar de nuevo y cuidar de Noemí? Rut la moabita es un gran ejemplo de fe, y conocer las respuestas a estas preguntas nos ayudará a imitarla. (Vea también el recuadro "Una obra de arte en miniatura".) Antes que nada, averigüemos por qué estas dos mujeres emprendieron el largo camino que las llevaría a Belén.

Una familia destrozada por la tragedia

4 El pequeño país de Moab, donde se crió Rut, estaba situado al este del mar Muerto. Se encontraba en una región de altas mesetas cortadas por profundos barrancos. Aunque no era una zona arbolada, "los campos de Moab" solían ser tierras de cultivo fértiles, incluso cuando el hambre azotaba el vecino territorio de Israel. De hecho, esa fue la razón por la que Mahlón y su familia conocieron a Rut (Rut 1:1).
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5 Debido al hambre que había en Israel, Elimélec —el esposo de Noemí— había decidido dejar su país y mudarse a Moab con su esposa y sus dos hijos. Esta mudanza de seguro puso a prueba la fe de toda la familia, pues los israelitas debían ir periódicamente al lugar sagrado que Jehová había elegido para ser adorado (Deut. 16:16, 17). Y aunque Noemí logró mantener viva su fe, quedó desolada cuando falleció su esposo (Rut 1:2, 3).

6 Es muy probable que Noemí volviera a sufrir al ver que sus hijos se casaban con mujeres moabitas (Rut 1:4). Ella sabía que Abrahán, antepasado de los israelitas, hizo todo lo posible por que su hijo Isaac consiguiera una esposa que estuviera emparentada con su familia, pues sus parientes adoraban a Jehová (Gén. 24:3, 4). Además, la Ley mosaica advertía a los israelitas que no dejaran que sus hijos e hijas se casaran con personas de otra nación, pues esto podría llevar al pueblo de Dios a la idolatría (Deut. 7:3, 4).

7 Aun así, Mahlón y Kilión eligieron a dos moabitas como esposas. Es posible que Noemí se sintiera decepcionada o preocupada por la situación, pero de todas formas se esforzó por tratar con bondad y amor a sus nueras, Rut y Orpá. A lo mejor abrigaba la esperanza de que algún día llegaran a servir a Jehová. En todo caso, es evidente que ellas la querían muchísimo. La buena relación que las tres habían forjado las mantuvo en pie cuando la muerte de Mahlón y Kilión golpeó despiadadamente a la familia. Sin siquiera haber tenido hijos, Rut y Orpá quedaron de pronto convertidas en dos jóvenes viudas (Rut 1:5).
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8 ¿Le ayudó de algún modo a Rut su religión a sobrellevar la dolorosa pérdida de su esposo? Lo más probable es que no. En Moab se rendía culto a muchos dioses, entre quienes se destacaba Kemós (Núm. 21:29). Según parece, los moabitas llegaron al extremo de sacrificar niños, lo que demostraría que su religión estaba impregnada por la crueldad y los horrores tan comunes en aquella época. Pero ¡qué diferente era el Dios de Israel! Cualquier cosa que Mahlón o Noemí le hubieran enseñado a Rut sobre el amor y la misericordia de Jehová debió haberla impresionado muchísimo. Jehová no quería que sus siervos le obedecieran por miedo, sino por amor (lea Deuteronomio 6:5). Tras una pérdida tan devastadora, es probable que Rut se acercara más a Noemí. Podemos imaginarla escuchando a su suegra hablarle del Dios todopoderoso, de sus magníficas obras y de cómo cuida a su pueblo con ternura y compasión.
Rut y Noemí consolándose mutuamente
Rut buscó el consuelo de Noemí en momentos de profundo dolor

9 Noemí se mantenía pendiente de cómo iban las cosas en su país. Un buen día, tal vez de boca de un mercader, oyó que ya no había hambre en Israel porque Jehová había acudido en ayuda de su pueblo. Belén volvía a hacer honor a su nombre, que significa "Casa de Pan". Así que Noemí decidió regresar a su antiguo hogar (Rut 1:6).

10 ¿Qué harían Rut y Orpá? (Rut 1:7.) La terrible experiencia que vivieron las había unido mucho a su suegra. Parece que a Rut, en particular, le atraían mucho la bondad de Noemí y su gran fe en Jehová. Fue así que, finalmente, las tres viudas partieron juntas con destino a Judá.

11 ¡Cuántas valiosas lecciones nos enseña este fragmento del relato de Rut! Vemos, por ejemplo, que las desgracias afectan a todo el mundo, tanto a los buenos como a los malos (Ecl. 9:2, 11). También encierra otra valiosa lección: cuando sufrimos una pérdida muy dolorosa, es bueno buscar el consuelo que otros nos puedan dar y, en especial, el de quienes se refugian en Jehová, el Dios al que Noemí servía (Prov. 17:17).

El amor leal de Rut
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12 A medida que las tres viudas avanzan por el camino, a Noemí le ronda otra preocupación por la cabeza. Está pensando en las dos jóvenes que la acompañan y que tanto amor le han dado a ella y a sus hijos. No quiere que sufran más. Está convencida de que no tendrá nada que ofrecerles si lo dejan todo para ir con ella a Belén.

13 Noemí no puede contenerse más y les suplica: "Anden, vuélvanse, cada una a la casa de su madre. Que Jehová ejerza bondad amorosa para con ustedes, así como ustedes la han ejercido para con los hombres ya muertos y para conmigo". Además, les expresa su deseo de que Jehová las recompense a cada una con un esposo y una nueva vida. El relato continúa: "Entonces las besó, y ellas se pusieron a alzar la voz y llorar". No es de extrañar que Rut y Orpá quieran tanto a su suegra, una mujer tan buena y generosa. De hecho, las dos jóvenes se niegan a dejarla y le aseguran con insistencia: "Contigo volveremos a tu pueblo" (Rut 1:8-10).

14 Pero Noemí no da el brazo a torcer. Trata de hacerles entender que no podrá hacer mucho por ellas en Israel, pues no tiene esposo que la cuide, ni hijos con los que las jóvenes puedan casarse. Además, no cree que esta situación vaya a cambiar. Incluso reconoce que le angustia mucho no poder cuidar de ellas. Orpá enseguida lo ve claro: le conviene quedarse en Moab, donde la esperan su madre y sus demás parientes. En términos prácticos, esta parece ser la mejor opción. Así que, con mucha tristeza, besa a su suegra y da media vuelta (Rut 1:11-14).
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15 ¿Y a Rut? ¿La convencen los argumentos de Noemí? De ninguna manera. El relato indica que Rut se queda con ella. Quizás Noemí ya ha reemprendido la marcha, pero cuando ve que Rut la está siguiendo, trata de convencerla diciéndole que Orpá "se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses" y le suplica que se vaya con ella (Rut 1:15). Las palabras de Noemí nos revelan un detalle muy importante: Orpá no solo volvía a su pueblo, sino también "a sus dioses". No le molestaba seguir adorando a Kemós y a otras deidades falsas. ¿Veía Rut las cosas de la misma manera?

16 El corazón de Rut rebosa de amor por Noemí y por su Dios. Así que no tiene ni la más mínima duda de lo que quiere hacer. Sola con Noemí en aquel polvoriento camino, la mira a los ojos y le dice: "No me instes con ruegos a que te abandone, a que me vuelva de acompañarte; porque a donde tú vayas yo iré, y donde tú pases la noche yo pasaré la noche. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde mueras tú, yo moriré, y allí es donde seré enterrada. Que Jehová me haga así y añada a ello si cosa alguna aparte de la muerte hiciera una separación entre tú y yo" (Rut 1:16, 17).
Rut diciéndole a Noemí: "A donde tú vayas yo iré""
"Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios"

17 ¡Qué palabras tan memorables! Tanto es así que siguen recordándose hoy día, unos tres mil años después de que Rut las pronunciara. Resaltan una hermosa cualidad: el amor leal. El amor que Rut siente por Noemí es tan grande, leal e inquebrantable que está decidida a nunca apartarse de su lado, no importa adónde vaya. Solo la muerte podría separarlas. Rut está lista para formar parte del pueblo de Noemí y dejar atrás todo lo que conoce en Moab, incluidos sus dioses. A diferencia de Orpá, ella desea de corazón servir al Dios de Noemí, Jehová.*

18 De modo que ambas retoman el largo camino que las conducirá a Belén. Según cierto cálculo, el viaje bien pudo tomarles una semana. Pero seguro que recorrer ese trayecto juntas les hace las penas más llevaderas.

19 Hoy día vivimos rodeados de dolor y sufrimiento. Como dice la Biblia, estos son "tiempos críticos, difíciles de manejar", en los que afrontamos todo tipo de desgracias (2 Tim. 3:1). Por eso es más necesario que nunca mostrar amor leal, tal como lo hizo Rut. ¿En qué consiste esta sobresaliente virtud? Se trata de una fuerza que nos impulsa a hacer el bien a pesar de vivir en un mundo lleno de maldad. Quien la manifiesta es leal al objeto de su amor y no lo abandona, pase lo que pase. Es una cualidad imprescindible en el matrimonio, en la familia, en las amistades y en la congregación cristiana (lea 1 Juan 4:7, 8, 20). Si cultivamos este tipo de amor, estaremos imitando el magnífico ejemplo de Rut.

Rut y Noemí en Belén

20 Una cosa es decir que uno siente amor leal por alguien, y otra muy distinta es demostrarlo. En el caso de Rut, ella probó con hechos el amor leal e inquebrantable que sentía por Noemí y por Jehová, el Dios que había elegido. Veamos cómo.

21 Por fin las dos viudas llegan a Belén, situada a unos 10 kilómetros (6 millas) al sur de Jerusalén. La emoción que causa el regreso de Noemí parece indicar que ella y su familia habían sido bastante conocidas en esta pequeña ciudad. Las mujeres la observan detenidamente y se preguntan: "¿Es esta Noemí?". Sin duda, los años tan difíciles que vivió en Moab la han cambiado mucho y han dejado huella en su aspecto (Rut 1:19).

22 Noemí les cuenta a sus parientes y antiguas vecinas todas las angustias que ha sufrido. Hasta ruega que le cambien el nombre —que significa "Mi Agradabilidad"— por Mará, que quiere decir "Amarga". ¡Qué triste está! Al igual que hizo Job, ella cree que es Jehová quien la ha hecho sufrir tanto (Rut 1:20, 21; Job 2:10; 13:24-26).

23 Suegra y nuera se adaptan poco a poco a la vida de Belén, y Rut piensa en cómo va a cuidar de sí misma y de Noemí. Se ha enterado de que la Ley que Jehová entregó a Israel incluye la rebusca, una bondadosa medida para ayudar a los pobres. Durante la temporada de la cosecha pueden entrar en los campos para ir recolectando lo que los segadores dejan atrás. También pueden recoger lo que ha crecido en las orillas y esquinas de los terrenos de cultivo (Lev. 19:9, 10; Deut. 24:19-21).*

24 Ha llegado el tiempo de cosechar la cebada (alrededor del mes de abril según nuestro calendario). Rut sale a los campos en busca de alguien que le permita trabajar. Por casualidad, acaba en las tierras de un rico terrateniente llamado Boaz, quien resulta ser pariente de Elimélec, el difunto esposo de Noemí. Aunque Rut tiene el derecho de entrar a rebuscar, no lo da por sentado y le pide permiso al joven capataz de los segadores. Él se lo concede, y ella se pone a trabajar de inmediato (Rut 1:22–2:3, 7).

25 Mientras los cosechadores cortan la cebada con sus hoces de pedernal, Rut va detrás. Se agacha para recoger lo que se les cae o pasan por alto, hace gavillas atando las espigas y las lleva a un lugar donde después pueda sacar el grano. Es una labor lenta y agotadora, que se vuelve más y más difícil a medida que avanza la mañana. Con todo, Rut no se distrae y solo se detiene para secarse el sudor de la frente y comer algo "en la casa", que posiblemente sea un refugio para que los trabajadores descansen a la sombra.
Rut recogiendo cebada detrás de los cosechadores
Rut trabajaba de sol a sol en una labor humilde para cuidar de sí misma y de Noemí

26 Lo más probable es que Rut no espere llamar la atención de nadie. Pero cuando Boaz la ve, le pregunta al capataz quién es ella. Boaz es un hombre entrado en años, de admirable fe y profundo amor a Dios. Al llegar saluda a sus trabajadores con estas palabras: "Jehová esté con ustedes", y ellos —algunos de los cuales tal vez son solo jornaleros o incluso extranjeros— le responden de forma parecida. Al ver a Rut, se interesa por su bienestar y la trata con cariño, como un padre a una hija (Rut 2:4-7).

27 De hecho, la llama "hija mía" y le aconseja que siga espigando en sus campos y se mantenga cerca de las jóvenes que trabajan para él, a fin de que ninguno de los segadores la moleste. Además, se asegura de que no le falte comida a la hora del almuerzo (lea Rut 2:8, 9, 14). Pero ante todo, la felicita y la anima. ¿Por qué?

28 Cuando Rut le pregunta a Boaz a qué se debe que la trate tan bien a pesar de ser extranjera, él le responde que se ha enterado de todo lo que ha hecho por Noemí. Esta debe haber hablado bien de su querida nuera a las mujeres de Belén. Es más, él también sabe que Rut ha decidido servir a Jehová, pues le dice: "Que Jehová recompense tu manera de obrar, y que llegue a haber para ti un salario perfecto procedente de Jehová el Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a buscar refugio" (Rut 2:12).

29 No cabe duda de que Rut se ha refugiado bajo las protectoras alas de Jehová, tal como un polluelo se acurruca bajo las alas de su madre. Se siente muy animada por las tranquilizadoras palabras de Boaz y se las agradece de corazón. Después del almuerzo, sigue trabajando hasta que cae la tarde (Rut 2:13, 17).

30 Las obras de fe de Rut son un gran ejemplo para todos nosotros, en especial en esta época de tantas dificultades económicas. Como Rut no daba por sentado que tenían que ayudarla, agradecía todo lo que le ofrecían. No se avergonzaba de trabajar de sol a sol en una labor humilde para cuidar de la persona que amaba. Además, valoró y aceptó los buenos consejos sobre cómo trabajar con seguridad y en buena compañía. Pero sobre todo, nunca perdió de vista dónde encontraría verdadero refugio: en su Padre y Protector, Jehová.

31 Si demostramos amor leal como hizo Rut y seguimos su ejemplo al ser personas humildes, trabajadoras y agradecidas, nuestra fe también inspirará a los demás. Ahora bien, ¿cómo cuidó Jehová de Rut y Noemí? Lo analizaremos en el siguiente capítulo.

[Notas]

Es digno de mención que Rut no solo empleó el título "Dios", como habrían hecho otros extranjeros, sino que también utilizó su nombre: Jehová. En La Biblia, de Salvatore Garofalo, se comenta: "Al emplear el nombre de Yavé [o Jehová] para el juramento de fidelidad, Rut muestra que pertenece ya al pueblo de Israel".

Esta era una medida muy solidaria, distinta a todo lo que Rut había conocido en Moab. En el Oriente Próximo de la antigüedad no se trataba bien a las viudas. Una obra de consulta explica: "Por lo general, tras la muerte de su esposo, la viuda dependía de sus hijos. Y si no tenía, solo le quedaba venderse como esclava, vivir de la prostitución o morir".

PREGUNTAS PARA PENSAR

• ¿Cómo expresó Rut su fe en Jehová?

• ¿Cómo manifestó Rut amor leal?

• ¿Por qué valoraba Jehová a Rut?

• ¿En qué campos piensa usted que podría imitar la fe de Rut?

[Preguntas del estudio]

1, 2. a) ¿Cómo es el camino que recorren Rut y Noemí? ¿Con qué penas carga cada una? b) ¿En qué sentido es el viaje de Rut distinto al de Noemí?

3. ¿Qué preguntas debemos responder si queremos tener una fe como la de Rut?

4, 5. a) ¿Por qué Noemí y su familia se mudaron a Moab? b) ¿A qué pruebas se enfrentó Noemí en Moab?

6, 7. a) ¿Por qué debió de preocuparle a Noemí que sus hijos se casaran con mujeres moabitas? b) ¿Por qué es admirable la manera en que Noemí trató a sus nueras?

8. ¿Qué cualidades de Jehová debieron impresionar a Rut?

9-11. a) ¿Qué decisión tomaron Noemí, Rut y Orpá? b) ¿Qué podemos aprender de las desgracias que sufrieron?

12, 13. ¿Por qué Noemí les suplica a Rut y Orpá que vuelvan a su casa, y de qué forma reaccionan ellas?

14, 15. a) ¿A qué cosas decide volver Orpá? b) ¿Cómo intenta Noemí convencer a Rut para que se vaya?

16-18. a) ¿Con qué palabras expresa Rut su amor leal? b) ¿Qué decide hacer Rut debido al amor leal que siente por su suegra? (Vea también las ilustraciones de Rut y Noemí.)

19. ¿Cómo podría usted imitar el amor leal de Rut en la familia, con los amigos y en la congregación?

20-22. a) ¿Cómo han afectado a Noemí los años que vivió en Moab? b) ¿Qué punto de vista equivocado tiene Noemí sobre sus sufrimientos? (Vea también Santiago 1:13.)

23. ¿En qué piensa Rut, y qué medida para ayudar a los pobres incluye la Ley? (Vea también la nota.)

24, 25. ¿Qué hace Rut cuando llega a las tierras de Boaz, y cómo era el trabajo de rebuscar los campos?

26, 27. ¿Qué clase de persona es Boaz, y cómo trata a Rut?

28, 29. a) ¿Qué reputación se había ganado Rut? b) ¿Cómo podemos nosotros refugiarnos bajo las alas de Jehová?

30, 31. ¿Qué nos enseña el ejemplo de Rut sobre ser trabajadores, agradecidos y demostrar amor leal?

[Recuadro de la página 39]

Una obra de arte en miniatura

Se ha descrito el libro de Rut como una pequeña joya, una obra de arte en miniatura. Comparado con el libro de Jueces, que lo precede en la Biblia y nos da el contexto histórico, Rut es mucho más corto (Rut 1:1). Todo indica que ambos fueron escritos por el profeta Samuel. Salta a la vista que el libro de Rut se halla en el lugar acertado dentro del canon bíblico. Tras tantos relatos de guerras, ataques y contraataques, nos encontramos con esta diminuta joya que prueba que Jehová está siempre atento a las inquietudes cotidianas de quienes aman la paz. Se trata de una sencilla historia familiar que encierra profundas lecciones para todos. Nos habla del dolor de perder a seres queridos, así como del amor, la fe y la lealtad.

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Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

ejemplo de fe,.-abrahan

CAPÍTULO 3
"El padre de todos los que tienen fe"
ABRAHÁN levanta la vista.* Su mirada se clava en el zigurat, la pirámide escalonada que sobresale en el horizonte de la ciudad donde vive. Puede ver el humo ascender desde aquel enorme templo. Parece que los sacerdotes del dios lunar están otra vez ofreciendo sacrificios allí. Sus gritos resuenan por las calles. Suspirando indignado, Abrahán aparta la vista y retoma el camino a su casa. Al abrirse paso entre la multitud, quizá piense con disgusto en cómo la idolatría y la religión falsa han llenado la ciudad de Ur. ¡Cuánto había cambiado el mundo desde los días de Noé!
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2 Noé había muerto solo dos años antes de que naciera Abrahán. Cuando Noé y su familia salieron del arca después del gran Diluvio, este hombre fiel le ofreció un sacrificio a Dios, quien a su vez respondió haciendo aparecer un arco iris en el cielo (Gén. 8:20; 9:12-14). En aquel entonces, la única religión que existía en el mundo era la verdadera. Pero ahora, diez generaciones más tarde, son pocos los que siguen sirviendo a Jehová. En todas partes, la gente adora a dioses paganos. Incluso el padre de Abrahán, Taré, participa en aquella idolatría, quizá fabricando ídolos (Jos. 24:2).
3 Sin embargo, Abrahán era diferente. Se destacaba por su fe en Dios, la cual fue haciéndose más y más fuerte con el paso de los años. Tanto es así que el apóstol Pablo lo llamó por inspiración divina "el padre de todos los que tienen fe" (lea Romanos 4:11). Veamos cómo llegó a desarrollar tanta confianza en Dios y de qué manera podemos nosotros hacer lo mismo.
La vida después del Diluvio
4 ¿Quién le enseñó a Abrahán acerca de Jehová? Bueno, sabemos que había algunos siervos fieles de Dios en aquellos días. Uno de ellos fue Sem. Aunque no era el mayor de los tres hijos de Noé, la Biblia suele mencionarlo en primer lugar, probablemente porque era un hombre de gran fe.* De hecho, tiempo después del Diluvio, Noé se refirió a Jehová como "el Dios de Sem" (Gén. 9:26). Es obvio que Sem sentía un profundo respeto por Jehová y la religión verdadera.
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5 Pero ¿conoció Abrahán a Sem en persona? Posiblemente. Imagínese a Abrahán de niño observando el sabio rostro de su anciano pariente. ¡Qué impresionado se debió sentir al saber que aquellos ojos habían presenciado más de cuatrocientos años de historia! Para empezar, Sem fue testigo de la maldad que existió antes del Diluvio y estuvo ahí cuando las aguas inundaron la Tierra. Más adelante, vio cómo se formaban las primeras naciones a medida que los seres humanos se fueron multiplicando. Incluso vivió durante los tenebrosos días del rebelde Nemrod, quien mandó construir la torre de Babel. Sem, por su parte, se mantuvo al margen de aquella rebelión. Así que, cuando Dios confundió las lenguas de los que sí participaron, Sem y su familia —que incluía a Abrahán— continuaron hablando el idioma original del hombre: la lengua de su padre, Noé. Sin duda, Abrahán sentía gran admiración por Sem. Y como este fiel anciano estuvo vivo durante la mayor parte de la larga vida de Abrahán, es probable que fuera él quien le habló de Jehová.
Abrahán rechazando la idolatría de Ur
Abrahán rechazó la idolatría que practicaba la gente de Ur
6 Lo cierto es que Abrahán grabó en su corazón la lección que Jehová impartió con el Diluvio y se esforzó por andar con Dios, tal como había hecho Noé. Por eso, rechazó de plano la idolatría y fue diferente de quienes lo rodeaban, aunque fueran miembros de su propia familia. Eso sí, Abrahán encontró una compañera maravillosa: Sara.* Esta mujer era excepcional no solo por su belleza, sino también por su profunda fe en Dios. Abrahán se casó con ella y, aunque no tenían hijos, sin duda disfrutaban mucho de servir a Jehová juntos. Además, como Lot —el sobrino de Abrahán— se había quedado huérfano, ellos lo adoptaron.
7 Abrahán fue leal a Jehová y nunca participó en la idolatría que se practicaba en Ur. Junto con su esposa, estuvo dispuesto a ir contra la corriente. Para cultivar verdadera fe, nosotros debemos hacer lo mismo, sin tener miedo a ser diferentes. Jesús dijo que sus seguidores "no son parte del mundo" y añadió que por eso el mundo los odia (lea Juan 15:19). Si alguna vez usted se siente rechazado por su familia u otras personas por servir a Jehová, recuerde que no es el primero ni el último. En realidad, está siguiendo los pasos de siervos fieles del pasado como Abrahán y Sara.
"Sal de tu tierra"
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8 Cierto día, a Abrahán le ocurre algo extraordinario: ¡recibe un mensaje de parte de Jehová! El relato no entra en muchos detalles sobre cómo se lo transmitió, pero sí dice que "el Dios de la gloria" se le apareció (lea Hechos 7:2, 3). Quizá por medio de un ángel, Abrahán vio un destello de la incomparable gloria del Soberano del universo. En todo caso, debió ser muy animador para él ver el gran contraste que existía entre el Dios vivo al que servía y los ídolos sin vida de la gente.
9 Pero ¿qué mensaje le transmitió Dios a Abrahán? "Sal de tu tierra y de tus parientes y ve a la tierra que yo te mostraré." Notemos que Jehová no le indica el lugar específico al que debe dirigirse; se limita a decir que ya se lo mostraría. Pero antes, Abrahán tendría que abandonar su tierra natal y sus parientes. En el antiguo Oriente Medio, la familia tenía un papel importantísimo. El hecho de que un hombre dejara a sus parientes y se fuera a vivir lejos era para él una terrible desgracia. Algunos lo consideraban incluso peor que la muerte.
10 Irse de su tierra natal no fue nada fácil para Abrahán. Hay pruebas históricas de que Ur era una ciudad próspera y llena de vida (vea el recuadro "La ciudad que dejaron atrás Abrahán y Sara"). Las excavaciones han revelado que algunas familias vivían con sus sirvientes en cómodas y espaciosas casas. Varias de estas contaban con 12 o más habitaciones situadas en torno a un patio empedrado. Generalmente disponían de agua corriente, cuartos de baño y sistema de alcantarillado. Además, no hay que olvidar que Abrahán y Sara ya no eran precisamente jóvenes: él rondaría los 70 años, y ella los 60. Seguro que Abrahán, como todo buen esposo, se preocupaba por el bienestar de Sara. ¿Podría cuidar bien de ella allá adonde iban? ¡Cuántas conversaciones habrán tenido sobre sus inquietudes y temores! Por eso, no es difícil imaginar lo contento que debió sentirse Abrahán cuando Sara le aseguró que aceptaba irse. Al igual que él, estaba dispuesta a dejar atrás su cómodo hogar.
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11 Una vez tomada la decisión, Abrahán y Sara ponen manos a la obra. ¡Hay tantos preparativos que hacer! ¿Qué cosas van a llevarse a aquel paradero desconocido? ¿Cuáles van a dejar? Y lo que es más importante, ¿qué hay de la familia y los sirvientes? El padre de Abrahán, Taré, ya está mayor. ¿Será buena idea que vaya? Abrahán y Sara creen que sí, pues quieren cuidarlo hasta el fin de sus días. Y parece ser que Taré —quien sin duda ha abandonado la idolatría— acepta gustoso acompañarlos. De hecho, el relato lo menciona a él, como patriarca, sacando a su familia de Ur. En cuanto a Lot, el sobrino de Abrahán, él también se les une en el viaje (Gén. 11:31).
12 Finalmente llega el día de la partida. Imagínese la escena: fuera de los muros y el foso que rodean la ciudad, la familia y sus sirvientes están a punto de emprender el esperado viaje. Han reunido los rebaños, cargado los burros y camellos, y ya están listos para partir.* ¡Qué momento tan emocionante! Todas las miradas ahora se vuelven hacia Abrahán, quien entonces da la señal para ponerse en marcha. De inmediato, dejando la ciudad a sus espaldas, la caravana avanza para no volver.
13 Hoy en día, muchos siervos de Jehová deciden trasladarse a lugares donde se necesitan más evangelizadores. También hay quienes aprenden un nuevo idioma para llegar a más personas con el mensaje del Reino o amplían su ministerio probando otros métodos de predicación, aunque les resulten algo incómodos o poco familiares. Por lo general, tales decisiones implican sacrificios, pues suponen dejar a un lado la comodidad personal, tal como hicieron Abrahán y Sara. ¡Qué actitud tan abnegada! Si demostramos una fe así, podemos estar seguros que Jehová nos recompensará y que siempre nos dará más de lo que podamos ofrecerle nosotros (Heb. 6:10; 11:6). Ahora bien, ¿cómo bendijo Dios la fe de Abrahán?
Cruzaron el río Éufrates
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14 La caravana ha ido avanzando a un ritmo constante, y los viajeros ya se han acostumbrado a la rutina del viaje. Un tramo a pie, y otro subidos a alguna bestia de carga, Abrahán y Sara conversan durante el trayecto. Sus voces se pierden entre el tintineo de los cascabeles de los animales. A fuerza de repetirlo tantas veces, todos se han hecho expertos en montar y desmontar el campamento. Y cada vez que vuelven a partir, procuran que el anciano Taré vaya cómodo sobre los lomos de un camello o un asno. Viajan en dirección noroeste, siguiendo el curso del río Éufrates. Día tras día, semana tras semana, la caravana sigue su camino a paso lento pero seguro.
15 Por fin, tras recorrer unos 960 kilómetros (600 millas), llegan a unas cabañas en forma de colmena: es la próspera ciudad de Harán, un punto clave que enlazaba las rutas comerciales entre Oriente y Occidente. Abrahán decide establecerse allí durante un tiempo, quizá porque su padre está demasiado débil para seguir viajando.
16 Algún tiempo después, a los 205 años de edad, Taré muere (Gén. 11:32). Seguramente, Abrahán queda desolado por la pérdida. Pero, entonces, Jehová vuelve a comunicarse con él. ¿Qué le dice? Repite las instrucciones que ya le había dado en Ur y le detalla las bendiciones que recibirá. De Abrahán surgiría "una nación grande", y todas las familias de la Tierra podrían beneficiarse gracias a él (lea Génesis 12:2, 3). ¡Cuánto deben animarlo estas palabras! Entusiasmado por este pacto entre Jehová y él, Abrahán se pone de nuevo en marcha.
17 Eso sí, esta vez hay mucho más que organizar. Durante su estancia en Harán, Jehová ha bendecido a Abrahán, y sus posesiones se han multiplicado. La Biblia habla de "todos los bienes que ellos habían acumulado y las almas que habían adquirido en Harán" (Gén. 12:5). Y es que, para que de él pudiera surgir una nación, Abrahán necesitaba una gran cantidad de sirvientes y bienes materiales. Claro, esto no significa que debemos esperar que Jehová les conceda riquezas a sus siervos, pero sí confirma que les dará todo lo que les haga falta para que puedan cumplir con la voluntad divina. Entonces, con fuerzas renovadas, Abrahán retoma su camino, aunque desconoce adónde lo llevará.
Abrahán y Sara saliendo de Ur con solo unas pocas pertenencias
Abrahán y Sara estuvieron dispuestos a dejar atrás las comodidades que tenían en Ur
18 A varios días de distancia estaba Carquemis, ciudad por donde numerosas caravanas cruzaban el río Éufrates. Es posible que fuera en este lugar donde Abrahán vivió un momento único en la historia del pueblo de Dios. En el año 1943 antes de nuestra era, probablemente el día 14 del mes que más tarde se llamaría nisán, Abrahán cruzó el río Éufrates (Éx. 12:40-43). Al sur se extendía la tierra que Jehová había prometido mostrarle. Aquel día tan especial, el pacto que hizo con él entraba en vigor.
19 Viajando en dirección sur, la caravana se detiene cerca de los árboles grandes de Moré, en Siquem. Allí Jehová vuelve a hablarle a Abrahán. En esta ocasión le promete que su descendencia tomaría posesión de aquella tierra. ¿Habrá relacionado Abrahán esta promesa con la profecía que Jehová hizo en el jardín de Edén sobre una "descendencia" que salvaría a la humanidad? (Gén. 3:15; 12:7.) Es posible que sí. Quizá Abrahán empezara a comprender que, de algún modo, él formaba parte de un propósito mayor, que Jehová lo estaba utilizando para llevar a cabo su voluntad.
20 Abrahán valoraba mucho el privilegio que Jehová le concedió. Mientras iba avanzando con precaución por aquella tierra habitada por cananeos, Abrahán se detuvo para edificar altares a su Dios, primero cerca de los árboles grandes de Moré y después cerca de Betel. Menciona el relato que invocaba el nombre de Jehová. ¿Cómo? Seguramente le daba las gracias por permitirle ver la tierra que heredarían sus descendientes. Y también es posible que les predicara a los habitantes de la región (lea Génesis 12:7, 8). Lo cierto es que a Abrahán aún le esperaban grandes pruebas de fe. Afortunadamente, nunca miró a las cosas que había dejado atrás, las comodidades que había disfrutado en Ur. Más bien, se concentró en lo que tenía por delante. Hebreos 11:10 dice que "esperaba la ciudad que tiene fundamentos verdaderos, cuyo edificador y hacedor es Dios".
21 Hoy día, los siervos de Jehová tenemos mucha más información que Abrahán sobre la ciudad simbólica que menciona Hebreos 11:10, es decir, el Reino de Dios. Por ejemplo, sabemos que ese Reino ya está gobernando en el cielo y que pronto pondrá fin a este mundo malvado. También sabemos que el rey de ese Reino es Jesucristo, la Descendencia que se le había prometido a Abrahán hacía tanto tiempo. ¡Qué maravilloso será ver cuando este fiel patriarca resucite y al fin comprenda todos los detalles del propósito divino y su cumplimiento! ¿Le gustaría también a usted ver cómo Jehová cumple cada una de sus promesas? Si así es, siga imitando el ejemplo de Abrahán. ¿De qué manera? Estando dispuesto a hacer sacrificios por servir a Jehová, obedeciéndole y valorando profundamente cada privilegio que le conceda. De ese modo, Abrahán, a quien se le llama "el padre de todos los que tienen fe", también llegará a ser, por así decirlo, su padre.
[Notas]
En aquel momento, Abrahán en realidad se llamaba Abrán. Pero años más tarde, Dios le puso el nombre Abrahán, que significa "Padre de una Multitud" (Gén. 17:5).
Lo mismo ocurre con Abrahán: aunque no era el mayor de los hijos de Taré, con frecuencia se le menciona primero en las Escrituras.
En aquel momento, Sara se llamaba Sarai. Pero más adelante, Dios le puso el nombre Sara, que significa "Princesa" (Gén. 17:15).
Algunos estudiosos cuestionan el hecho de que los camellos hubieran sido domesticados para el tiempo de Abrahán. Sin embargo, las pruebas que aportan no son concluyentes. Lo cierto es que la Biblia nombra en varias ocasiones a los camellos entre las posesiones de Abrahán (Gén. 12:16; 24:35).
PREGUNTAS PARA PENSAR
• ¿Cómo demostró Abrahán su fe en un mundo lleno de idolatría?
• ¿Qué le impresiona a usted sobre la actitud con que Abrahán salió de Ur?
• ¿Cómo recompensó Jehová la fe de Abrahán?
• ¿Cómo podría usted imitar la fe que tenía Abrahán?
[Preguntas del estudio]
1, 2. ¿Cómo había cambiado el mundo desde los días de Noé, y cómo se sentía Abrahán al respecto?
3. ¿Qué cualidad tenía Abrahán, y qué podemos aprender de él?
4, 5. ¿Quién pudo haberle enseñado a Abrahán acerca de Jehová, y cómo llegamos a esta conclusión?
6. a) ¿Cómo demostró Abrahán que había entendido la lección que Dios impartió con el Diluvio? b) ¿Cómo era la vida de Abrahán y Sara?
7. ¿Por qué es necesario que los cristianos imiten el ejemplo de Abrahán?
8, 9. a) ¿Qué experiencia extraordinaria vivió Abrahán cierto día? b) ¿Qué mensaje le transmitió Dios a Abrahán?
10. ¿Por qué no debió ser fácil para Abrahán y Sara dejar su hogar en Ur?
11, 12. a) ¿Qué preparativos y decisiones implicaba el viaje para Abrahán y Sara? b) ¿Cómo se imagina usted el día de la partida?
13. ¿Cómo demuestran los siervos de Dios hoy la misma actitud que Abrahán y Sara?
14, 15. ¿Cómo fue el viaje desde Ur hasta Harán, y cuál pudo ser la razón por la que Abrahán se estableció allí durante un tiempo?
16, 17. a) ¿Qué establecía el pacto entre Jehová y Abrahán? b) ¿Cómo bendijo Dios a Abrahán en Harán?
18. a) ¿Cuándo vivió Abrahán un momento único en la historia del pueblo de Dios? b) ¿Qué otros acontecimientos ocurrieron el 14 de nisán de años posteriores? (Vea el recuadro "Una fecha clave".)
19. ¿Qué le prometió Jehová a Abrahán, y con qué es posible que Abrahán relacionara esa promesa?
20. ¿Cómo demostró Abrahán que valoraba el privilegio que Jehová le concedió?
21. A diferencia de Abrahán, ¿qué sabemos hoy sobre el Reino de Dios? ¿Qué estamos decididos a hacer?
[Comentario de la página 25]
¿Cómo llegó a ser Abrahán un ejemplo tan excelente de fe?
[Recuadro de la página 29]
La ciudad que dejaron atrás Abrahán y Sara
Las publicaciones de los testigos de Jehová siempre han tratado de ayudarnos a imaginar cómo eran los personajes bíblicos y el ambiente en que vivían. Hallamos un ejemplo en la revista ¡Despertad! del 22 de mayo de 1988, donde se describe la ciudad de Ur. Visualicemos cómo era aquel lugar que Abrahán y Sara dejaron atrás:
A MEDIO camino entre el golfo Pérsico y la ciudad de Bagdad se halla un montículo de ladrillos de barro. Desde lejos, parece un solitario centinela en un vasto desierto. Azotadas por tormentas de polvo y abrasadas por el sol, las ruinas descansan en un profundo silencio que solo interrumpe de vez en cuando el aullido de algún animal nocturno. Eso es todo lo que queda de la poderosa ciudad de Ur.
Pero retrocedamos cuatro mil años. Allí, en lo que era la orilla oriental del río Éufrates, Ur es una ciudad floreciente. Casas y tiendas encaladas llenan sus serpenteantes calles. Mercaderes y compradores regatean los precios en los bazares. Los obreros trabajan día y noche hilando las blancas hebras de los manojos de lana. Los esclavos, doblados bajo el peso de los tesoros que llegan a la ciudad, descienden por las rampas de los barcos.
Todo este bullicio tiene lugar a la sombra de un enorme zigurat que domina la vista de la ciudad. Allí se rinde culto a un dios que, según se cree, ha traído prosperidad a Ur: el dios lunar Nanna, o Sin.
Pero hay un hombre a quien le repugna el olor de los sacrificios que se ofrecen sobre esta gran pirámide. Su nombre es Abrán.
[Recuadro de la página 30]
Una fecha clave
El día en que Abrahán cruzó el río Éufrates marcó un momento clave en la historia bíblica. En años posteriores ocurrieron sucesos de gran importancia en esa misma fecha. Exactamente cuatrocientos treinta años después, el 14 de nisán del 1513 antes de nuestra era, Jehová liberó a los israelitas de la esclavitud en Egipto para que tomaran posesión de la tierra que le había prometido a Abrahán (Éx. 12:40, 41; Gál. 3:17). Y el 14 de nisán del año 33 de nuestra era, Jesús se reunió con sus apóstoles e hizo con ellos un pacto para que participaran con él de un gobierno celestial. Gracias a este Reino, pronto se eliminarán todos los problemas de la humanidad (Luc. 22:29). Hoy día, los testigos de Jehová se reúnen año tras año en esa misma fecha del calendario judío, el 14 de nisán, para conmemorar la Cena del Señor (Luc. 22:19).
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Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7






























































ejemplos de fe,.-noe

CAPÍTULO 2

"Andaba con el Dios verdadero"

NOÉ se toma un respiro del trabajo. Sentado en una ancha viga de madera, endereza la espalda y estira sus adoloridos músculos mientras contempla la inmensa estructura de lo que será el arca. Hay un fuerte olor a alquitrán en el aire, y el sonido de las herramientas resuena por doquier. Desde donde está, Noé ve a su familia trabajando arduamente en el enorme armazón de madera. Sus hijos, sus nueras y su amada esposa llevan décadas colaborando con él en esa construcción. Ya han avanzado bastante, pero aún les queda mucho por hacer.
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2 La gente dice que están locos. Cuanto más terminada se ve el arca, más se ríen de que vaya a venir un diluvio que inunde la Tierra entera, como les está advirtiendo Noé. La sola idea de que pueda ocurrir una catástrofe de tales dimensiones les parece absurda, un auténtico disparate. No entienden cómo puede alguien desperdiciar su vida —y la de su familia— en una tarea tan ridícula. Pero Jehová, el Dios de Noé, ve a este siervo suyo de manera muy diferente.

3 Las Escrituras nos dicen: "Noé andaba con el Dios verdadero" (lea Génesis 6:9). ¿Qué significan esas palabras? No quieren decir que Dios hubiera bajado a la Tierra ni tampoco que Noé hubiera ido al cielo. Más bien, se refieren a que Noé obedecía a Dios al pie de la letra y lo amaba profundamente; para él era un amigo muy íntimo que lo acompañaba en cada paso que daba. Miles de años después se registraron en la Biblia estas palabras acerca de Noé: "Por [su] fe condenó al mundo" (Heb. 11:7). ¿En qué sentido condenó al mundo? ¿Y qué lección podemos extraer de la fe que demostró?

Un hombre recto en un mundo torcido

4 Noé se crió en un mundo que iba rápidamente de mal en peor. Ya estaba mal en la época de su bisabuelo Enoc, otro hombre justo que anduvo con Dios y que anunció un día de juicio contra toda la gente malvada. Pero en los tiempos de Noé, la maldad había llegado a límites impensables. De hecho, la violencia era tanta que, a los ojos de Jehová, la Tierra estaba arruinada (Gén. 5:22; 6:11; Jud. 14, 15). ¿Por qué habían empeorado hasta ese grado las cosas?
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5 Por algo terrible que había ocurrido entre los ángeles. Uno de ellos se había rebelado contra Jehová, calumniándolo y llevando a Adán y Eva al pecado, con lo que se había convertido en Satanás, el Diablo. En los días de Noé, otros ángeles se unieron a esa rebelión contra la justa autoridad de Jehová. Abandonaron el puesto que Dios les había dado en el cielo, vinieron a la Tierra en forma de hombres y se casaron con hermosas mujeres. Aquellos ángeles rebeldes, orgullosos y egoístas ejercían una influencia sumamente dañina sobre los seres humanos (Gén. 6:1, 2; Jud. 6, 7).

6 Por otra parte, de esas uniones contranaturales entre ángeles y mujeres nacieron unos hijos híbridos de tamaño gigantesco y fuerza descomunal. La Biblia los llama nefilim, palabra que significa "derribadores" o "los que hacen caer a otros". Aquellos seres brutales hicieron del mundo un lugar terriblemente perverso y cruel. No es de extrañar que el Creador concluyera que "la maldad del hombre abundaba en la tierra, y que toda inclinación de los pensamientos del corazón de este era solamente mala todo el tiempo". De ahí que Jehová decidiera eliminar esa sociedad malvada en un plazo de ciento veinte años (lea Génesis 6:3-5).

7 ¡Qué difícil debía ser sacar adelante una familia en un mundo tan espantoso! Pero Noé lo logró. Afortunadamente, encontró una buena esposa y, después de cumplir los 500 años, llegó a ser padre de tres hijos: Sem, Cam y Jafet.* Como buenos padres, se esforzaron por protegerlos de las malas influencias que los rodeaban. Los nefilim tenían características que, por norma general, los niños admiran: eran hombres "poderosos" y "de fama". Noé y su esposa no podían evitar que sus hijos se enteraran de las barbaridades que cometían aquellos gigantes, pero sí podían hablarles sobre la atrayente personalidad de Dios, quien odia todo tipo de maldad. Tenían que ayudarles a comprender que a Jehová le dolía ver la violencia y la rebelión que plagaban el planeta (Gén. 6:6).
Noé tratando de que sus hijos no presten atención a los violentos nefilim
Noé y su esposa se esforzaron por proteger a sus hijos de las malas influencias
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8 Los padres de hoy entienden muy bien los desafíos que afrontaron Noé y su esposa. La rebeldía y agresividad también caracterizan al mundo actual. En muchas ciudades, abundan las pandillas de jóvenes delincuentes. Hasta el entretenimiento dirigido a los niños está saturado de temas violentos. Pero los padres responsables se esfuerzan por contrarrestar esas influencias enseñándoles a sus hijos acerca del Dios de la paz, Jehová, quien acabará con toda la violencia (Sal. 11:5; 37:10, 11). En efecto, es posible criar buenos hijos en un mundo malo. Noé y su esposa lo lograron: sus hijos llegaron a ser personas nobles y se casaron con mujeres que también estaban dispuestas a obedecer a Dios por encima de todo.

"Haz para ti un arca"

9 Llegó el día en que la vida de Noé cambió para siempre. Jehová habló con su fiel siervo para decirle que había decidido poner fin al mundo de aquel tiempo, y le dio el siguiente mandato: "Haz para ti un arca de madera de árbol resinoso" (Gén. 6:14).

10 El arca no era un barco, como algunos se imaginan, con superficies curvas. No poseía ni proa ni popa, ni tampoco quilla ni timón. Básicamente tenía la forma de una enorme caja. Primero, Jehová le dio a Noé las dimensiones exactas y algunos detalles sobre su diseño, y le indicó que la recubriera por dentro y por fuera con alquitrán. Entonces le dijo: "Voy a traer el diluvio de aguas sobre la tierra [...]. Todo lo que está en la tierra expirará". Sin embargo, hizo un pacto con Noé para que él y su familia sobrevivieran. Le ordenó: "Tienes que entrar en el arca, tú y tus hijos y tu esposa y las esposas de tus hijos contigo". Como parte de ese acuerdo, Noé debía introducir en el arca ejemplares de toda clase de animales. Solo se salvarían los que estuvieran dentro (Gén. 6:17-20).
Noé y su familia trabajando en el arca
Noé y su familia trabajaron en equipo para cumplir con el mandato de Jehová

11 Noé se enfrentaba a una tarea colosal. El arca iba a ser enorme: mediría unos 133 metros (437 pies) de largo, 22 metros (73 pies) de ancho y 13 metros (44 pies) de alto. Su tamaño superaría por mucho el de los mayores buques de madera construidos en tiempos modernos. ¡Sería incluso más larga que un campo de fútbol! ¿Rechazó Noé esta comisión? ¿Se quejó de las dificultades que presentaba? ¿O cambió algunos detalles para facilitar el trabajo? La Biblia responde: "Noé procedió a hacer conforme a todo lo que le había mandado Dios. Hizo precisamente así" (Gén. 6:22).
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12 La construcción le tomó varias décadas, puede que unos cuarenta o cincuenta años. Había que talar árboles, cargar los troncos, cortarlos, darles forma y unir las piezas. El arca contaría con tres plantas —o cubiertas—, diversos compartimentos y una puerta en uno de los lados. Por lo visto, también tendría ventanas a lo largo de la parte superior y un techo elevado por el centro con una ligera pendiente hacia los lados para que el agua escurriera (Gén. 6:14-16).

13 Con el paso de los años, el arca fue tomando forma. ¡Qué contento estaba Noé de contar con el apoyo de su familia! Pero había otra labor relacionada con su comisión que debió ser aún más difícil. La Biblia nos dice que Noé fue "predicador de justicia" (lea 2 Pedro 2:5). Eso significa que se armó de valor para avisar a aquella sociedad malvada de la destrucción que vendría. ¿Cómo respondió la gente? Jesucristo dijo que "no hicieron caso", que estaban tan ocupados con los asuntos de la vida diaria —comer, beber y casarse— que no prestaron atención a Noé (Mat. 24:37-39). Seguro que muchos se burlaron de él y su familia, y puede que hasta lo amenazaran, llegaran a atacarlo con violencia, o incluso trataran de detener la construcción.
Personas fuera del arca burlándose de Noé y su familia
Pese a las pruebas de que Jehová bendecía a Noé, la gente se burlaba y no escuchaba su mensaje

14 A pesar de todo, Noé y su familia no se rindieron. Siguieron cumpliendo su comisión aunque la gente pensara que estaban perdiendo el tiempo, que aquello era una locura. Hoy día, las familias cristianas pueden aprender mucho de la fe que demostraron. Al fin y al cabo, vivimos en un período de la historia al que la Biblia llama "los últimos días" (2 Tim. 3:1). Y Jesús dijo que estos tiempos se parecerían a la época en que Noé construyó el arca. Así que, cuando la gente responde al mensaje del Reino con indiferencia, se burla de nosotros o incluso nos persigue, hacemos bien en recordar a Noé, pues él afrontó las mismas dificultades.

"Entra [...] en el arca"
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15 Con el tiempo, la construcción del arca llegó a su etapa final. Unos pocos años antes de cumplir los 600, Noé sufrió la pérdida de su padre, Lamec.* Cinco años después murió también su abuelo Matusalén, el hombre con más edad que menciona la Biblia: ¡llegó a los 969 años! (Gén. 5:27.) Tanto la vida de Matusalén como la de su hijo Lamec coincidieron en parte con la del primer hombre, Adán.

16 A la edad de 600 años, Noé recibió otro mensaje de Dios: "Entra, tú y toda tu casa, en el arca". Pero tenía que hacer algo más. Jehová le ordenó que introdujera en ella todo tipo de animales: siete ejemplares de cada uno de los limpios —o aceptables como sacrificio— y dos de cada uno de los demás (Gén. 7:1-3).

17 Debió ser impresionante ver venir del horizonte a miles de animales de todo tamaño, forma y temperamento: caminando, volando, saltando, arrastrándose... ¿Cómo haría el pobre Noé para meter a todos aquellos animales salvajes en el arca? No hizo falta que los acorralara, arreara o atrajera de alguna manera para obligarlos a entrar. El relato bíblico dice que ellos mismos "entraron [...] en el arca" (Gén. 7:9).

18 A algunas personas les cuesta creer que eso haya sucedido. Asimismo, no se pueden imaginar a todos esos animales conviviendo en paz en un espacio tan reducido. Pero pensémoslo bien: ¿no tiene el Creador del universo poder para controlar a los animales y hacer que sean mansos y dóciles? Recordemos que Jehová es quien creó los animales y él tiene pleno control sobre todas sus obras. Mucho tiempo después, hasta dividió las aguas del mar Rojo e hizo que el Sol se quedara inmóvil. ¿No podía entonces realizar lo que se narra en el relato de Noé? Claro que sí.

19 Dios podía haber salvado a los animales de otra manera; nadie lo niega. Pero en su sabiduría eligió un modo de hacerlo que nos recuerda la responsabilidad que le había confiado al hombre cuando le dijo que cuidara de todos los seres vivos del planeta (Gén. 1:28). Cabe mencionar que hoy muchos padres usan la historia de Noé para enseñar a sus hijos que Jehová valora no solo a las personas, sino también a su creación animal.

20 Jehová le dijo a Noé que en una semana vendría el Diluvio. Debieron ser unos días muy ajetreados. Imagínese el trabajo de colocar en su lugar a los animales, terminar de organizar el abastecimiento de comida y subir a bordo las pertenencias de la familia. De seguro, la esposa de Noé y sus tres nueras se habrán esforzado por preparar el interior del arca para que resultara cómoda y habitable.

21 ¿Cómo reaccionaron las personas ante todo aquello? Tal como dijo Jesús, continuaron sin hacer caso, a pesar de ver con sus propios ojos las numerosas pruebas de que Jehová bendecía a Noé y su labor. Ni siquiera observar a los animales entrando a manadas en el arca les hizo reaccionar. Pero su actitud no debería sorprendernos, pues hoy pasa algo parecido. La gente tampoco hace caso de la innegable evidencia de que vivimos en los últimos días de este mundo. Además, como predijo el apóstol Pedro, muchos se burlan de quienes sí prestan atención a la advertencia divina (lea 2 Pedro 3:3-6). Sin duda, Noé y su familia tuvieron que pasar por lo mismo.

22 ¿Cuándo acabaron las burlas? La Biblia nos dice que una vez que Noé introdujo a su familia y los animales en el arca, "Jehová cerró tras él la puerta". Aquel acto divino debió acallar a los burlones que lo vieron. Y si eso no los silenció, la lluvia sí que lo hizo, pues llovió y llovió y llovió hasta que toda la Tierra quedó inundada, tal como Dios había anunciado (Gén. 7:16-21).

23 ¿Se alegró Jehová de que muriera aquella gente malvada? Todo lo contrario (Ezeq. 33:11). Él les había dado oportunidades de sobra para que cambiaran. ¿Podían haber escuchado la advertencia y sobrevivido al Diluvio? Claro que sí; Noé mismo lo demostró. Él sobrevivió gracias a que andaba con Dios, es decir, a que le obedecía en todo aspecto de su vida. Como vimos al principio del capítulo, la Biblia explica que "por [su] fe condenó al mundo" de su día. En efecto, su fe contrastaba con la gran maldad de la gente. Y fue precisamente por su fe por lo que él y su familia se salvaron. Seguir su ejemplo también puede significar grandes bendiciones para usted y sus seres queridos. Al igual que Noé, usted tiene la posibilidad de andar con Dios y disfrutar de su amistad, una amistad que puede durar para siempre.

[Notas]

Por lo visto, la razón por la que las personas de aquel entonces vivían mucho más que ahora es que estaban más cerca del tiempo en que Adán y Eva gozaban de vitalidad y perfección.

Lamec le puso a su hijo el nombre Noé —que probablemente significa "Descanso" o "Consolación"— y profetizó que Noé daría descanso a la humanidad del duro trabajo de cultivar el suelo que Jehová había maldecido (Gén. 5:28, 29). Pero Lamec no vivió para ver cumplida esa profecía, pues al parecer se cumplió después del Diluvio (Gén. 8:21). En cuanto a la madre y los hermanos de Noé, es posible que ellos murieran en el Diluvio.

PREGUNTAS PARA PENSAR

• ¿A qué dificultades se enfrentaron Noé y su esposa al criar a sus hijos?

• ¿Por qué hacía falta fe para construir el arca?

• ¿Por qué no debió ser fácil para Noé predicarle a la gente de aquel tiempo?

• ¿En qué campos piensa usted que podría imitar la fe de Noé?

[Preguntas del estudio]

1, 2. ¿En qué proyecto llevaban décadas trabajando Noé y su familia, y a qué dificultades se enfrentaban?

3. ¿En qué sentido andaba Noé con Dios?

4, 5. ¿Cómo había empeorado el mundo en los días de Noé?

6. ¿Qué influencia tuvieron los nefilim en el mundo, y qué decidió hacer Jehová?

7. ¿A qué dificultades se enfrentaron Noé y su esposa al criar a sus hijos?

8. ¿Cómo pueden los padres de hoy imitar el ejemplo de Noé y su esposa?

9, 10. a) ¿Qué palabras de Jehová cambiaron para siempre la vida de Noé? b) ¿Qué información le dio Jehová a Noé sobre el arca y sobre lo que debía hacer para sobrevivir?

11, 12. ¿A qué tarea colosal se enfrentaba Noé, y cómo cumplió con ella?

13. ¿Qué labor debió ser aún más difícil para Noé que construir el arca, y cómo respondió la gente a esa labor?

14. ¿Qué pueden aprender de Noé y su familia los cristianos de la actualidad?

15. ¿Qué tristes pérdidas sufrió Noé?

16, 17. a) ¿Qué nuevo mensaje recibió Noé a los 600 años de edad? b) ¿Cómo debió ser para Noé y su familia ver aparecer a los animales?

18, 19. a) ¿Cómo podríamos razonar con las personas a las que les cuesta creer el relato de Noé? b) ¿Cómo demostró Jehová su sabiduría por el modo en que salvó a los animales?

20. ¿Qué es posible que hicieran Noé y su familia durante la semana anterior al Diluvio?

21, 22. a) ¿Por qué no debería sorprendernos la actitud de la gente en los días de Noé? b) ¿Cuándo acabaron las burlas que recibieron Noé y su familia?

23. a) ¿Cómo sabemos que Jehová no se alegró de que muriera aquella gente malvada? b) ¿Por qué debemos seguir el ejemplo de Noé hoy en día?

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Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

ejemplos de fe,.- abel

CAPÍTULO 1

"Aunque murió, todavía habla"

ABEL observa a su rebaño de ovejas pastando tranquilamente en la ladera al atardecer. Entonces, el muchacho mira a la distancia, mucho más allá de sus ovejas, y su vista se centra en el leve resplandor que aparece a lo lejos. Él sabe que allí hay una espada envuelta en llamas que gira y gira sin cesar, bloqueando la entrada al jardín de Edén. Sus padres solían vivir en ese lugar, pero ahora no pueden entrar ni ellos ni nadie más. Imagínese a Abel, con el cabello un tanto alborotado por la brisa, alzando los ojos al cielo y pensando en su Creador. ¡Cuánto anhelaba que algún día se cerrara la brecha que separaba de Dios al hombre! No había nada en el mundo que deseara más.
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2 Abel, el segundo hijo de Adán, nos está hablando hoy. ¿Podemos oírlo? "Pero ¿cómo es posible, si murió hace muchísimo tiempo?", quizás piense usted. Y es verdad, sus restos se convirtieron en polvo hace casi seis mil años. Además, la Biblia nos explica que los muertos "no tienen conciencia de nada en absoluto" (Ecl. 9:5, 10). Y no solo eso: en las Escrituras no aparece ni una sola palabra pronunciada por Abel. ¿Cómo puede entonces hablarnos?

3 Inspirado por Dios, el apóstol Pablo dijo lo siguiente sobre Abel: "Por [medio de] ella, aunque murió, todavía habla" (lea Hebreos 11:4). ¿Por medio de qué sigue hablando? Por medio de su fe. Abel fue el primer ser humano que cultivó esa hermosa cualidad. Tuvo una fe tan firme y profunda que su ejemplo ha logrado superar la prueba del tiempo y continúa vivo hasta nuestros días. Si nos esforzamos por imitarlo, será como si Abel realmente nos estuviera hablando.

4 Pero, puesto que se dice tan poco de Abel en la Biblia, ¿qué podemos aprender de él y de la fe que demostró? En este capítulo hallaremos la respuesta.

Vivió en el tiempo de "la fundación del mundo"

5 Abel nació casi al principio de la historia del hombre. Siglos después, Jesús dijo que había vivido en el tiempo de "la fundación del mundo" (lea Lucas 11:50, 51). Todo indica que con la palabra mundo Jesús se estaba refiriendo al conjunto de los seres humanos que podrían ser redimidos, o rescatados, del pecado. Aunque Abel fue el cuarto ser humano de la historia, al parecer fue el primero a quien Dios consideró digno de ser redimido.* Es evidente que Abel no se crió en el mejor de los ambientes.
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6 Aunque el mundo acababa de empezar, aquella primera familia ya se encontraba en circunstancias muy lamentables. Adán y Eva seguramente disfrutaban de belleza física y vitalidad; habían sido perfectos y habían tenido ante sí la perspectiva de vivir para siempre. Pero cometieron un gravísimo error, y lo sabían: se rebelaron contra Jehová y por eso fueron echados del paraíso en que vivían, el jardín de Edén. Por poner sus deseos antes que todo lo demás —incluso antes que las necesidades de sus hijos—, perdieron la perfección y la vida eterna (Gén. 2:15–3:24).

7 La vida de Adán y Eva fuera del jardín era muy dura. Así y todo, cuando les nació su primer hijo, lo llamaron Caín, que significa "Algo Producido", y Eva exclamó: "He producido un hombre con la ayuda de Jehová". Tal vez pensó en la promesa que Jehová había hecho en el jardín cuando profetizó que cierta mujer produciría una "descendencia" que destruiría al ser malvado que los había descarriado (Gén. 3:15; 4:1). ¿Creyó Eva que ella era la mujer de la profecía y que Caín era la "descendencia" prometida?

8 En ese caso, estaba muy equivocada. Es más, si ella y Adán inculcaron esa idea en Caín durante su crianza, lo único que consiguieron fue alimentar su orgullo. Con el tiempo, Eva dio a luz a su segundo hijo, pero no encontramos expresiones tan pretenciosas acerca de él. Lo llamaron Abel, que posiblemente significa "Exhalación" o "Vanidad" (Gén. 4:2). ¿Quería decir la elección de ese nombre que sus expectativas eran menos ambiciosas, que no esperaban tanto de Abel como de Caín? Quizás, pero no podemos saberlo a ciencia cierta.
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9 Los padres de hoy pueden aprender mucho de los errores de aquellos primeros padres. ¿Alimentarán con sus palabras y acciones el orgullo, la ambición y el egoísmo de sus hijos? ¿O les enseñarán a amar a Dios y buscar su amistad? Lamentablemente, Adán y Eva no cumplieron bien con su responsabilidad. No obstante, había esperanza para sus hijos.

¿Cómo cultivó su fe Abel?

10 Al ir creciendo los dos muchachos, Adán seguramente les enseñó a efectuar los trabajos necesarios para alimentar y cuidar a la familia. Caín se dedicó a la agricultura, y Abel se convirtió en pastor de ovejas.

11 Pero Abel hizo algo mucho más importante: con los años fue cultivando fe, esa hermosa cualidad sobre la que tiempo después escribió el apóstol Pablo. ¿Cómo consiguió tener fe en Jehová si no la veía en ningún otro ser humano? Es muy posible que su fe se asentara en las tres sólidas bases que analizaremos a continuación.

12 La creación de Jehová. Es cierto que Dios había pronunciado una maldición contra el suelo, el cual produciría espinos y cardos y sería muy difícil de cultivar. Aun así, la tierra daba con generosidad lo suficiente para el sustento de la familia de Abel. Por otra parte, había muchos otros elementos de la naturaleza que Jehová no maldijo, como las aves, los peces y demás animales, o las montañas, los lagos, los ríos y los mares; tampoco el cielo, las nubes, el Sol, la Luna y las estrellas. Dondequiera que Abel miraba, veía prueba del profundo amor y la inmensa sabiduría y bondad de Jehová, el Creador de todas las cosas (lea Romanos 1:20). Sin duda alguna, cada vez que meditaba agradecido en la creación y las cualidades de Dios, su fe se fortalecía.
Abel contemplando la creación junto a sus ovejas
Contemplar la creación dio a Abel base sólida para tener fe en un Creador amoroso
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13 Seguramente, Abel dedicó tiempo a reflexionar en asuntos espirituales. Y es muy posible que lo hiciera, por ejemplo, mientras cuidaba de su rebaño. Su vida como pastor le exigía caminar mucho. Tenía que conducir a sus mansas ovejas por montañas y valles, a través de ríos y arroyos..., siempre buscando la hierba más verde, el agua más fresca y los mejores lugares donde refugiarse para descansar. Las ovejas parecían ser las más indefensas de todos los animales, como si hubiesen sido creadas con la necesidad de que el hombre las guiara y protegiera. ¿Se daba cuenta Abel de que él también necesitaba la guía, la protección y el cuidado de alguien mucho más sabio y poderoso que cualquier ser humano? Con toda probabilidad, en sus oraciones incluía reflexiones de este tipo y, como resultado, su fe siguió aumentando.

14 Las promesas de Jehová. Adán y Eva tuvieron que haberles contado a sus hijos lo que ocurrió en el jardín de Edén y por qué fueron expulsados de allí. Así que Abel tenía mucho en que meditar.

15 Jehová dijo que el suelo estaría maldecido, y Abel podía ver claramente el cumplimiento de esas palabras en los espinos y cardos que crecían por todas partes. Jehová predijo, además, que Eva sufriría dolores en los embarazos y los partos. Y seguro que cada vez que su madre iba a tener un hijo, Abel se daba cuenta de que esa predicción también se cumplía. Asimismo, Dios previó que Eva sentiría una necesidad desequilibrada de recibir la atención y el amor de su esposo, y que Adán, por su parte, la dominaría. Y no hay duda de que Abel presenció en más de una ocasión esta lamentable realidad. Vez tras vez comprobó que todo lo que Jehová decía se cumplía. Por lo tanto, disponía de buenas razones para tener fe en la promesa de Dios sobre la "descendencia" que un día corregiría los males que se originaron en el jardín de Edén (Gén. 3:15-19).

16 Los siervos de Jehová. Dentro de su familia, Abel no encontró a nadie que fuera un buen ejemplo. Pero los seres humanos no eran las únicas criaturas inteligentes que había en la Tierra en aquel tiempo. Cuando Adán y Eva fueron expulsados del jardín de Edén, Jehová se aseguró de que ni ellos ni ninguno de sus descendientes pudieran entrar en aquel paraíso. Para vigilar la entrada, apostó allí a unos querubines —ángeles de muy alto rango— y "la hoja llameante de una espada" que giraba continuamente (lea Génesis 3:24).
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17 ¿Se imagina a Abel, de niño, mirando fascinado a aquellos querubines? No hay duda de que la impresionante apariencia de esos ángeles reflejaba su inmenso poder. Y eso sin mencionar la espada que echaba llamas y giraba sin cesar: ¡qué impactante le resultaría! ¿Vio Abel alguna vez que los querubines se aburrieran y abandonaran su puesto? No, todo lo contrario. Día y noche, año tras año, década tras década..., aquellas inteligentes y poderosas criaturas se mantuvieron en su lugar. Abel pudo notar que Jehová tenía siervos que le obedecían con fidelidad y constancia. Así es: en los querubines vio una lealtad y obediencia a Dios que no veía en su familia. ¡Cuánto debió fortalecer su fe el ejemplo de estos ángeles!
Abel de niño observando a los querubines cerca de la entrada del jardín de Edén
Durante toda su vida, Abel pudo observar que los querubines eran siervos de Dios leales y obedientes

18 Al meditar en la creación y las cualidades de Dios que esta refleja, así como en las promesas divinas y en el ejemplo de los leales ángeles, Abel consiguió que su fe creciera cada vez más. ¡Cuánto podemos aprender de él! En cierto sentido, es como si nos estuviera hablando. Para los jóvenes, su ejemplo también encierra una animadora lección: pueden estar seguros de que, sin importar lo que haga su familia, pueden llegar a tener verdadera fe en Jehová. Con las maravillas de la creación que nos rodean, la Biblia completa a nuestra disposición y tantos ejemplos de hombres y mujeres fieles a Dios, ¿no es cierto que tenemos razones de sobra para cultivar una fe sólida?

Por qué fue superior el sacrificio de Abel

19 A medida que la fe de Abel iba creciendo, también crecía su deseo de demostrarla con obras. Pero ¿qué podría darle un simple ser humano al Creador del universo? Dios no necesita regalos ni ayuda de ningún hombre. Sin embargo, Abel llegó a comprender una gran verdad: si le ofrecía a Jehová lo mejor que tenía y con el motivo adecuado, su amoroso Padre lo aceptaría con gusto.
Abel ofreciendo lo mejor de su rebaño a Jehová; Caín ofreciendo productos de su cosecha
Abel ofreció su sacrificio con fe, pero Caín no

20 Abel decidió ofrecerle a Dios algunas ovejas de su rebaño. Para ello eligió las primeras y mejores crías y, tal como indica el relato, incluyó en su sacrificio las partes que él consideraba más selectas, a saber, "sus trozos grasos". Por su parte, Caín también esperaba conseguir la bendición y el favor de Dios, y por eso preparó una ofrenda con algunos productos de su cosecha. Pero su motivación no era tan pura como la de su hermano, y la diferencia se hizo obvia cuando presentaron sus regalos ante Dios.

21 Posiblemente ambos utilizaron altares y fuego para hacer sus ofrendas, y tal vez las presentaron a la vista de los querubines, que en aquel tiempo eran los únicos representantes de Dios en la Tierra. ¿Cómo reaccionó Jehová? El relato dice que "miraba con favor a Abel y su ofrenda", aunque no indica cómo lo demostró (Gén. 4:4).

22 ¿Por qué veía Jehová con agrado a Abel? ¿Era por la ofrenda en sí? Al sacrificar unos corderos, Abel estaba ofreciendo la vida de aquellos animales y derramando su valiosa sangre. Pero ¿era consciente de lo mucho que significaba esa clase de sacrificio? Siglos después, Dios estableció que se usara el sacrificio de un cordero sano, sin defectos; este representaría el sacrificio de su propio Hijo perfecto, "el Cordero de Dios", quien derramaría su sangre inocente por la humanidad (Juan 1:29; Éx. 12:5-7). Aunque es obvio que Abel desconocía todos esos detalles, sí es posible que comprendiera hasta cierto grado el valor que tenía la sangre de un ser vivo.

23 Una cosa sí es segura: ofreció lo mejor que tenía. Jehová no solo aprobó la ofrenda, sino también al hombre que la presentó, pues se la dio motivado por el amor que sentía y la fe que había depositado en él.

24 El caso de su hermano fue muy distinto. Jehová "no miraba con ningún favor a Caín ni su ofrenda" (Gén. 4:5). No es que la clase de ofrenda fuera inadecuada, pues siglos después la Ley de Moisés permitiría ofrecer a Jehová productos de la tierra (Lev. 6:14, 15). El problema era Caín mismo, ya que la Biblia dice que "sus propias obras eran inicuas" (lea 1 Juan 3:12). Tal como les ocurre a muchas personas hoy, parece que Caín pensaba que bastaría con una muestra superficial de devoción. Pero su reacción pronto demostraría que en realidad no tenía fe en Jehová ni sentía amor por él.

25 Cuando Caín vio que no se había ganado el favor de Dios, ¿trató de aprender del ejemplo de su hermano? No, todo lo contrario. Hervía de odio contra Abel. Jehová vio lo que estaba ocurriendo en su corazón y, con mucha paciencia, intentó hacerle entrar en razón. Le advirtió que, si seguía así, acabaría cometiendo un grave pecado, pero también le dijo que, si cambiaba, recibiría "ensalzamiento", es decir, su aprobación (Gén. 4:6, 7).

26 Lamentablemente, Caín no hizo caso de la advertencia divina. Invitó a su hermano menor a que lo acompañara al campo, y este aceptó confiado. Una vez allí, ¡lo atacó y lo asesinó brutalmente! (Gén. 4:8.) En cierto sentido, Abel llegó a ser el primero en sufrir persecución religiosa, el primer mártir que perdió la vida por su fe. Murió, es cierto, pero aquel no fue el final de su historia.

27 La Biblia dice que la sangre de Abel estaba "clamando" a Jehová, como si le estuviera suplicando que lo vengara, que hiciera justicia. Y Dios respondió castigando al malvado Caín por lo que había hecho (Gén. 4:9-12). Hoy, Abel nos está hablando mediante su ejemplo de fe. Probablemente vivió unos cien años, pocos en comparación con el largo tiempo que vivía la gente de su época. Pero los aprovechó bien y murió sabiendo que contaba con el amor y la aprobación de su Padre celestial (Heb. 11:4). De modo que podemos tener la certeza de que está seguro en la infinita memoria de Jehová, a la espera de resucitar en un paraíso terrestre (Juan 5:28, 29). ¿Estará usted allí para recibirlo? Sí, siempre y cuando haga todo lo posible por escuchar la voz de Abel e imitar su sobresaliente fe.

[Nota]

La palabra griega original para "fundación" transmite la idea de lanzar simiente y, en sentido figurado, se relaciona con la procreación. Se entiende, por lo tanto, que la expresión "la fundación del mundo" tiene que ver con la descendencia inmediata de Adán y Eva. Ahora bien, si el primer hijo que tuvieron fue Caín, ¿por qué no relacionó Jesús "la fundación del mundo" con este, sino con Abel? Porque las decisiones y acciones de Caín fueron una muestra de rebelión deliberada contra Jehová. De modo que es lógico concluir que Caín, al igual que sus padres, no tendrá resurrección ni redención.

PREGUNTAS PARA PENSAR

• ¿En qué sentido nos habla hoy Abel?

• ¿Qué pueden aprender los padres de los errores que cometieron Adán y Eva?

• ¿Cómo pudo Abel fortalecer su fe a través de la creación de Jehová, las promesas divinas y el ejemplo de los querubines?

• ¿Cómo podría usted imitar la fe de Abel?

[Preguntas del estudio]

1. ¿Qué bloqueaba la entrada al jardín de Edén, y qué deseaba Abel más que nada en el mundo?

2-4. ¿En qué sentido nos habla hoy Abel?

5. ¿A qué se refería Jesús cuando relacionó a Abel con "la fundación del mundo"? (Vea también la nota.)

6. ¿Qué sabemos de los padres de Abel?

7, 8. ¿Qué exclamó Eva cuando nació Caín, y en qué es posible que pensara?

9. ¿Qué pueden aprender de Adán y Eva los padres de hoy?

10, 11. ¿A qué trabajos se dedicaron Caín y Abel? ¿Qué cualidad cultivó Abel?

12, 13. ¿Cómo pudo la creación de Jehová ayudar a Abel a cultivar fe?

14, 15. ¿En qué promesas de Jehová debió meditar Abel?

16, 17. ¿Qué pudo aprender Abel del ejemplo de los querubines?

18. ¿En qué podemos basar nuestra fe hoy día?

19. ¿Qué gran verdad llegó a comprender Abel?

20, 21. ¿Qué ofrendas hicieron Caín y Abel, y cómo reaccionó Jehová?

22, 23. ¿Por qué le agradó a Jehová la ofrenda de Abel?

24. a) ¿Por qué la ofrenda de Caín en sí no era el problema? b) ¿En qué se parece mucha gente a Caín?

25, 26. ¿Qué le advirtió Dios a Caín, pero qué hizo él?

27. a) ¿Por qué podemos estar seguros de que Abel resucitará en el Paraíso? b) ¿Qué debemos hacer para conocer a Abel en persona?

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Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

ejemplos de fe,.- Indice

Índice
PÁGINA  CAPÍTULO
  4        Introducción
  9     1.  “Aunque murió, todavía habla”  ABEL
 17     2.  “Andaba con el Dios verdadero”  NOÉ
 25     3.  “El padre de todos los que tienen fe”  ABRAHÁN
 33     4.  “A donde tú vayas yo iré”  RUT
 42     5.  “Una mujer excelente”  RUT
 51     6.  Le abrió su corazón a Jehová  ANA
 59     7.  “Continuó creciendo con Jehová”  SAMUEL
 67     8.  No se rindió a pesar de los golpes de la vida  SAMUEL
 76     9.  Una mujer sensata  ABIGAIL
 84    10.  Fiel defensor de la adoración pura  ELÍAS
 92    11.  Se mantuvo vigilante y esperó con confianza  ELÍAS
 99    12.  Dios fue su refugio y su consuelo  ELÍAS
108    13.  Aprendió de sus errores  JONÁS
116    14.  Aprendió a ser compasivo  JONÁS
125    15.  Defendió al pueblo de Dios  ESTER
135    16.  Actuó con sabiduría, valor y altruismo  ESTER
145    17.  “¡Mira! ¡La esclava de Jehová!”  MARÍA
153    18.  Sacó “conclusiones en su corazón”  MARÍA
162    19.  Un cabeza de familia ejemplar  JOSÉ
172    20.  “He creído”  MARTA
180    21.  No lo vencieron sus dudas y temores  PEDRO
188    22.  Un hombre de gran lealtad  PEDRO
196    23.  Aprendió lo que significa el perdón  PEDRO
206        Conclusión

jueves, 17 de abril de 2014

texto diario Viernes 18 de abril Sé animoso y fuerte, [...] tú introducirás a los hijos de Israel en la tierra (Deut. 31:23).

Viernes 18 de abril
Sé animoso y fuerte, [...] tú introducirás a los hijos de Israel en la tierra (Deut. 31:23).

Los israelitas estaban a punto de ocupar Canaán, y Josué necesitaba la sabiduría divina para dirigirlos bien. Además, tenía que demostrar fe en Jehová y ser valiente y decidido. La sabiduría, el valor y la fe de Josué durante la larga conquista de Canaán debieron de animar a los israelitas. Sin embargo, además de luchar con valor en el campo de batalla, para obedecer a Josué necesitaban demostrar esta cualidad de formas menos obvias. En el discurso de despedida que Josué pronunció antes de morir, les dijo: "Tienen que ser muy animosos para guardar y hacer todo lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés nunca apartándose de ello" (Jos. 23:6). A nosotros también nos hace falta ser valientes para obedecer a Jehová en todo momento. En ocasiones, pudiera ser que simples seres humanos nos pidan que hagamos algo que vaya en contra de la voluntad divina (Hech. 4:18-20; 5:29). Pero si confiamos en Dios y le oramos, él nos dará valor para ponernos de su parte. w13 15/1 1:5, 6

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