miércoles, 21 de marzo de 2012

La Palabra de Jehová es viva Puntos sobresalientes del libro de Jeremías

La Palabra de Jehová es viva
Puntos sobresalientes del libro de Jeremías
LAS calamidades que anunció Jeremías debieron de escandalizar al pueblo de Israel. ¿Cómo iba a ser reducido a cenizas el glorioso templo que había sido un centro de adoración por más de tres siglos? ¿Cómo iba a yacer desolada la ciudad de Jerusalén y la tierra de Judá? ¿Cómo iban a llevarse cautivos a sus habitantes? El libro de Jeremías, el segundo más extenso de la Biblia, recoge estas y otras declaraciones judiciales. Y, además, cuenta las vivencias del profeta a lo largo de sus sesenta y siete años de fiel ministerio. La información que contiene no se expone en orden cronológico, sino temático.
¿Por qué debe interesarnos el libro de Jeremías? Sus profecías robustecen nuestra fe en Jehová, que es el Cumplidor de promesas (Isaías 55:10, 11). La labor profética de Jeremías y la actitud de la gente hacia su mensaje tienen correspondencia en nuestros tiempos (1 Corintios 10:11). Además, el relato de cómo trató Jehová a su pueblo destaca Sus atributos y debería ejercer un profundo efecto en nosotros (Hebreos 4:12).
“DOS COSAS MALAS QUE MI PUEBLO HA HECHO”
(Jeremías 1:1–20:18)
Jeremías recibe su comisión de profeta en el decimotercer año de la dominación de Josías, rey de Judá, cuatro décadas antes de la destrucción de Jerusalén en el año 607 antes de nuestra era (Jeremías 1:1, 2). Las declaraciones que se realizan principalmente durante los restantes dieciocho años del reinado de Josías denuncian la maldad de Judá y proclaman los juicios divinos contra la nación. “Haré de Jerusalén montones de piedras, [...] y de las ciudades de Judá haré un yermo desolado, sin habitante”, declara Jehová (Jeremías 9:11). ¿La razón? “Porque hay dos cosas malas que mi pueblo ha hecho.” (Jeremías 2:13.)
La profecía contiene, además, un mensaje de restauración para un resto de israelitas arrepentidos (Jeremías 3:14-18; 12:14, 15; 16:14-21). El profeta, no obstante, no es bien recibido. “El principal comisionado en la casa de Jehová” lo golpea y lo pone en el cepo hasta el día siguiente (Jeremías 20:1-3).
Respuestas a preguntas bíblicas:
1:11, 12. ¿Por qué se relaciona “un retoño de almendro” con que Jehová se mantenga despierto tocante a su palabra? El almendro es “uno de los primeros árboles que florece en la primavera” (versículo 11, nota). Así, en sentido figurado, Jehová siguió madrugando y enviando a sus profetas para advertir a su pueblo de sus juicios y se mantuvo despierto hasta que se ejecutaron (Jeremías 7:25).
2:10, 11. ¿Por qué era tan insólito lo que hacían los israelitas infieles? Aunque las naciones paganas como Kitim y Quedar (situadas al oeste y al este respectivamente) incorporaban deidades de otros pueblos a su panteón, la idea de reemplazar por completo a los dioses nacionales era algo inaudito. Sin embargo, Israel había abandonado a Jehová y había cambiado la gloria del Dios vivo por ídolos inertes.
3:11-22; 11:10-12, 17. ¿Por qué incluyó Jeremías al reino norteño de diez tribus en sus declaraciones si Samaria ya había caído en el año 740 antes de nuestra era? La razón es que la destrucción de Jerusalén en el año 607 no solo fue una expresión del juicio de Jehová sobre Judá, sino contra la entera nación de Israel (Ezequiel 9:9, 10). Además, los intereses del reino de diez tribus —aun después de su caída— todavía estaban representados en Jerusalén, como revelan los mensajes de los profetas de Dios.
4:3, 4. ¿Qué significa este mandato? Los judíos infieles debían preparar, mullir y limpiar el terreno de su corazón. Tenían que quitar “los prepucios de sus corazones”, es decir, desarraigar los pensamientos, sentimientos y motivos impuros (Jeremías 9:25, 26; Hechos 7:51). Para ello se requería un cambio de vida: dejar de practicar lo malo y hacer lo que redundara en la bendición divina.
4:10; 15:18. ¿En qué sentido engañó Jehová a su pueblo renegado? En los días de Jeremías había quienes profetizaban mentiras (Jeremías 5:31; 20:6; 23:16, 17, 25-28, 32). Y Jehová no impidió que proclamaran mensajes engañosos.
16:16. ¿Qué quiere decir que Jehová envíe “muchos pescadores” y “muchos cazadores”? Es posible que se refiera a que Jehová enviaría ejércitos enemigos en busca de los judíos infieles para ejecutar juicio sobre ellos. No obstante, en vista de las palabras de Jeremías 16:15, también podría aludir a la búsqueda de los israelitas arrepentidos.
20:7. ¿Cómo ‘usó su fuerza’ Jehová contra Jeremías y lo embaucó? Ante la indiferencia, el rechazo y la persecución que le acarreó declarar los juicios de Jehová, es posible que Jeremías pensara que no podía seguir adelante. Pero Jehová empleó su fuerza contra esta inclinación natural y lo fortaleció. De modo que embaucó a Jeremías en el sentido de que lo utilizó para lograr lo que el profeta mismo creía que no sería capaz.
Lecciones para nosotros:
1:8. Jehová puede librar a su pueblo de la persecución, tal vez levantando jueces imparciales, reemplazando a funcionarios hostiles por otros más razonables o infundiendo a sus siervos la fortaleza necesaria para aguantar (1 Corintios 10:13).
2:13, 18. Los israelitas infieles hicieron dos cosas malas: dejar a Jehová —la fuente segura de bienestar, guía y protección— y labrarse sus propias cisternas figurativas tramando alianzas militares con Egipto y Asiria. En la actualidad, abandonar al Dios verdadero para seguir filosofías y teorías humanas e ideas políticas equivale a reemplazar “la fuente de agua viva” por “cisternas rotas”.
6:16. Jehová exhorta a su pueblo rebelde a detenerse, hacer un examen de conciencia y volverse a “las veredas” de sus antepasados fieles. ¿No deberíamos detenernos a pensar si en realidad estamos andando en el camino que Jehová desea que andemos?
7:1-15. Depositar su confianza en el templo, considerándolo una especie de amuleto, no salvó a los judíos. Nosotros debemos andar por fe, no por vista (2 Corintios 5:7).
15:16, 17. Al igual que Jeremías, podemos luchar contra el desánimo. ¿Cómo? Disfrutando de un estudio personal significativo, ensalzando el nombre de Jehová en el ministerio y evitando las malas compañías.
17:1, 2. Debido a sus pecados, los sacrificios de Judá le resultaban desagradables a Jehová. La inmundicia moral hace inaceptables nuestros sacrificios de alabanza.
17:5-8. Los seres humanos y sus instituciones son confiables solo en la medida en que obran en armonía con los propósitos y principios divinos. En asuntos como la salvación y la verdadera paz y seguridad, hacemos bien en cifrar nuestra confianza solo en Jehová (Salmo 146:3).
20:8-11. No debemos permitir que la apatía, la oposición o la persecución apaguen nuestro entusiasmo por la predicación del Reino (Santiago 5:10, 11).
“PONGAN SUS CUELLOS BAJO EL YUGO DEL REY DE BABILONIA”
(Jeremías 21:1–51:64)
Jeremías denuncia a los cuatro últimos reyes de Judá, así como a los falsos profetas, malos pastores y sacerdotes corruptos. Por otra parte, Jehová llama “higos buenos” al resto de israelitas fieles y dice: “Fijaré mi ojo sobre ellos de buena manera” (Jeremías 24:5, 6). Las tres profecías del capítulo 25 resumen las declaraciones judiciales que se exponen con más detalle en capítulos posteriores.
Los sacerdotes y los profetas traman matar a Jeremías, pues les anuncia que tienen que servir al rey de Babilonia. Dirigiéndose a Sedequías, proclama: “Pongan sus cuellos bajo el yugo del rey de Babilonia” (Jeremías 27:12). No obstante, “Aquel que esparció a Israel lo juntará él mismo” (Jeremías 31:10). A los recabitas, que han sido fieles, se les hace una promesa. “Entonces custodia[n] a Jeremías en el Patio de la Guardia.” (Jeremías 37:21.) Jerusalén queda destruida, y la mayoría de sus habitantes son llevados cautivos. Jeremías y su secretario Baruc figuran entre los que se quedan. Pese a que Jeremías lo desaconseja, la gente huye a Egipto presa del miedo. Los capítulos 46 a 51 recogen las palabras que el profeta habla a las naciones.
Respuestas a preguntas bíblicas:
22:30. ¿Anulaba este decreto el derecho de Jesucristo a ocupar el trono de David? (Mateo 1:1, 11.) No. El decreto impedía que cualquier descendiente de Jehoiaquim se sentara “sobre el trono de David [...] en Judá”. Jesús iba a reinar desde los cielos, no desde Judá.
23:33. ¿Cuál es “la carga de Jehová”? En los días de Jeremías, los severos juicios que proclamó el profeta tocante a la destrucción de Jerusalén resultaron ser una carga para sus compatriotas. A su vez, las personas apáticas eran una carga para Jehová, quien se desharía de ellas. De igual modo, a la cristiandad le pesa el mensaje bíblico de su inminente destrucción, y a Jehová le pesan las personas que no hacen caso a la advertencia.
31:33. ¿En qué sentido se tiene la ley de Dios escrita en el corazón? Cuando alguien ama la ley divina al grado de sentir un ferviente deseo de hacer la voluntad de Jehová, puede decirse que tiene esa ley escrita en el corazón.
32:10-15. ¿Cuál era la razón de hacer dos escrituras de la misma transacción? La escritura abierta servía de fuente de consulta; la sellada era una copia para comprobar la exactitud de la primera si fuese necesario. Jeremías siguió los trámites legales pertinentes incluso cuando hizo tratos comerciales con un pariente y consiervo, lo que es un buen ejemplo para nosotros.
33:23, 24. ¿Cuáles son “las dos familias” que se mencionan en estos versículos? Una es la familia real de David, y la otra, la familia de sacerdotes que descendieron de Aarón. Con la destrucción de Jerusalén y su templo, daba la impresión de que Jehová había rechazado a las dos familias y de que ya no tendría un reino sobre la Tierra ni que reviviría su adoración.
46:22. ¿Por qué se compara la voz de Egipto a la de una serpiente? Tal vez se refiera al sonido de la retirada tras una derrota —semejante al silbido que produce una serpiente al huir— o a la humillación de la voz nacional debido a la calamidad sufrida. La comparación también indica la inutilidad de la costumbre de los faraones egipcios de portar una representación de la serpiente sagrada en su tocado para invocar la protección de la diosa serpiente Wadjet.
Lecciones para nosotros:
21:8, 9; 38:19. Incluso en el último momento, Jehová dio la oportunidad de salvarse a los habitantes de Jerusalén que merecían morir por su falta de arrepentimiento. Así es, “muchas son sus misericordias” (2 Samuel 24:14; Salmo 119:156).
31:34. Es confortador saber que Jehová no saca a colación los pecados de quienes ha perdonado, en el sentido de que en el futuro no tomará medidas contra ellos.
38:7-13; 39:15-18. Jehová no olvida nuestro servicio fiel, que incluye ‘servir a los santos’ (Hebreos 6:10).
45:4, 5. Tal como no era momento en los últimos días de Judá, tampoco es momento en “los últimos días” de este mundo de buscar “cosas grandes”, como riquezas, prestigio o seguridad económica (2 Timoteo 3:1; 1 Juan 2:17).
JERUSALÉN EN LLAMAS
(Jeremías 52:1-34)
Corre el año 607, el undécimo año del reinado de Sedequías, y Jerusalén lleva dieciocho meses sitiada por Nabucodonosor, el rey de Babilonia. El séptimo día del quinto mes del año decimonoveno del reinado de Nabucodonosor, Nebuzaradán —el jefe de la guardia de corps— llega a Jerusalén (2 Reyes 25:8). Quizás, desde su campamento, situado fuera de las murallas de la ciudad, reconoce las posiciones enemigas y concibe una estrategia. Tres días después, el décimo día del mes, entra en Jerusalén y quema la ciudad (Jeremías 52:12, 13).
Jeremías relata con detalle la caída de Jerusalén. Su descripción de los acontecimientos sirve de base para escribir endechas, o lamentos, composiciones que aparecen en el libro bíblico de Lamentaciones.

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