domingo, 24 de junio de 2012

REPASO DE LA ESCUELA DEL MINISTERIO TEOCRÁTICO

REPASO DE LA ESCUELA DEL MINISTERIO TEOCRÁTICO

Las preguntas que aparecen a continuación se analizarán en la Escuela del
Ministerio Teocrático en la semana del 25 de junio de 2012. Además de la
referencia, se indica la fecha que corresponde a la semana en que se presenta
cada punto. El objetivo es que en su preparación semanal para la escuela incluya
un análisis de cada pregunta.

1. ¿Qué seguridad nos da el hecho de que Jeremías sobreviviera en tiempos de
dificultades económicas? (Jer. 37:21.) [7 de mayo, w97 15/9 pág. 3 párr. 4–pág.
4 párr. 1.]

Así mismo, Jehová sostuvo al fiel profeta Jeremías en tiempos de gran penuria
económica. Jeremías sobrevivió al sitio babilonio de Jerusalén, cuando la gente
tenía que "comer pan por peso y con solicitud ansiosa". (Ezequiel 4:16.) Con el
tiempo, el hambre se hizo tan severa en la ciudad que algunas mujeres se
comieron la carne de sus propios hijos. (Lamentaciones 2:20.) Aunque Jeremías se
encontraba detenido a causa de su predicación valerosa, Jehová se encargó de que
se le suministrara diariamente "un pan redondo [...], hasta que todo el pan de
la ciudad se agotó". (Jeremías 37:21.)

Así pues, Jeremías, al igual que Elías, disponía de poco alimento. Las
Escrituras no nos revelan qué comió Jeremías ni con cuánta frecuencia después de
acabarse el pan en Jerusalén. Aun así, sabemos que Jehová lo sostuvo y que
sobrevivió a ese pavoroso período de hambre. Arriba

2. ¿Cómo imitan el buen ejemplo de Ébed-mélec los cristianos que tienen la
esperanza de vivir para siempre en la Tierra? (Jer. 38:8-13.) [7 de mayo, su
pág. 179 párr. 9.]

¡Cuán preciosa es esa promesa para los siervos de Jehová de hoy! Como
Ebed-melec, las "otras ovejas" ven las injusticias que se cometen contra la
clase de Jeremías de nuestros días, el resto ungido, y los esfuerzos que se
hacen para detener su predicación del mensaje de Jehová. No han vacilado en
tomar la acción que han podido para proteger y apoyar a la clase ungida. Por
tanto, apropiadamente la promesa de Jehová a Ebed-melec los fortalece, y
fortifica su confianza en que Jehová no permitirá que los opositores los
destruyan, sino que los conservará como clase a través de la cercana destrucción
mundial y los introducirá en Su justa "nueva tierra". Arriba

3. Puesto que Jehová se valió de los guardaespaldas de Nabucodonosor para
proteger a Jeremías y a Baruc, ¿sería correcto que los cristianos de hoy día
buscaran la protección de policías armados? (Jer. 39:11-14.) [14 de mayo, w83
1/10 pág. 31.]

Pudiéramos comparar la situación actual con la del tiempo de Jeremías. En aquel
entonces Jehová usó el ejército de "Nabucodorosor, el rey de Babilonia, mi
siervo" para ejecutar juicio sobre el reino apóstata de Judá. Para protegerse en
medio de aquella situación crítica, ¿se armaron Jeremías y Baruc? No, pues
Jehová mismo había hecho de Jeremías "una ciudad fortificada y una columna de
hierro y muros de cobre contra todo el país". Y, aunque no se unieron al
ejército del "siervo" que Jehová empleó para ejecutar Su juicio, aceptaron la
liberación de ese "siervo" cuando Jerusalén fue destruida. (Jeremías 1:17-19;
25:9; 39:11-14.)

Del mismo modo, hoy día los testigos de Jehová buscan la paz a medida que
proclaman el mensaje del Reino en un mundo violento. Sin embargo, mientras
Jehová permita que las autoridades gubernamentales porten la "espada", o su
equivalente del día moderno, para mantener el orden, ellos pudieran
legítimamente aceptar la protección de dicha "espada". Arriba

4. ¿Cuáles pudieron haber sido las "cosas grandes" que Baruc buscaba para sí, y
qué aprendemos de su respuesta al consejo de Jehová? (Jer. 45:5.) [21 de mayo,
w06 15/8 pág. 18 párr. 1; pág. 19 párr. 6.]

Jehová no especificó qué eran esas "cosas grandes", pero Baruc debió de saber si
se refería a deseos egoístas, prominencia o prosperidad material. Dios le
aconsejó que fuera realista y no olvidara lo que iba a suceder: "Mira, voy a
traer una calamidad sobre toda carne [...], y ciertamente te daré tu alma como
despojo en todos los lugares adonde vayas". La posesión más valiosa de Baruc era
su vida, y Jehová le prometió preservarla adondequiera que fuera (Jeremías
45:5).

__________________

Cuando a Baruc se le recordó que en los últimos días de Judá no había tiempo
para buscar "cosas grandes" para sí mismo, es obvio que respondió bien, pues
efectivamente recibió "[su] alma como despojo". Ese consejo también es útil para
nosotros, pues al igual que Baruc vivimos en los últimos días de un sistema de
cosas. Jehová nos promete lo mismo: salvar nuestra vida. ¿Respondemos nosotros a
sus consejos como lo hizo Baruc? Arriba

5. A diferencia de lo que hacen los "vendimiadores" y los "ladrones", ¿qué haría
Jehová cuando Edom recibiera su merecido castigo? (Jer. 49:9, 10.) [28 de mayo,
w78 15/2 pág. 9 párrs. 1, 2.]

Jehová Dios no dejó pasar inadvertidos estos hechos faltos de fraternidad. Por
medio de sus profetas Abdías, Ezequiel y Jeremías, decretó ruina para Edom. En
esencia, Jeremías y Abdías presentaron el mismo mensaje, lo cual hizo doblemente
seguro el cumplimiento de la palabra de Jehová en cuanto a la caída de Edom: "Si
fueran ladrones que vinieran a ti, si despojadores violentos vinieran de noche,
¿hasta qué grado se te hubiera reducido a silencio? ¿No hurtarían ellos tanto
como quisieran? O si fueran vendimiadores que vinieran a ti, ¿no dejarían que
algunos rebuscos quedaran? ¡Oh a qué grado han sido escudriñados los de Esaú!
¡Cómo han sido buscados sus tesoros ocultos!" (Abd. 5, 6; Jer. 49:9, 10) Sí, los
ladrones solo roban lo que quieren, y los vendimiadores dejan rebuscos. Pero, en
el caso de Esaú (Edom), nada sería pasado por alto cuando ellos fueran
derrotados.

Y ¿por medio de quién vendría la calamidad? La respuesta profética fue: "Los
hombres mismos que están en pacto contigo, todos te han engañado. Los hombres en
paz contigo han prevalecido contra ti. Los que comen alimento contigo colocarán
una red debajo de ti como uno en quien no hay discernimiento." (Abd. 7) De modo
que la derrota vendría a manos de las mismísimas personas con quienes los
edomitas habían estado aliados, evidentemente los babilonios a quienes habían
entregado los escapados de Judá. Arriba

6. ¿Qué importantes lecciones aprendemos de lo que le ocurrió al rey Sedequías
después de "rebelarse contra el rey de Babilonia"? (Jer. 52:3, 7-11.) [4 de
jun., w88 15/9 pág. 17 párr. 8; w83 15/5 pág. 26 párrs. 3, 4; pág. 27 párr. 6.]

Después Dios comparó a los gobernantes de Babilonia y Egipto con grandes
águilas. Una arrancó la cima de un cedro al quitar al rey Joaquín y reemplazarlo
con Sedequías. Aunque Sedequías había jurado lealtad a Nabucodonosor, quebrantó
aquel juramento y procuró que el gobernante de Egipto, la otra gran águila, le
ayudara. Si Sedequías invocó el nombre de Dios al hacer aquel juramento, el
quebrantarlo causó oprobio a Jehová. La mismísima idea de que causaríamos
oprobio a Dios debería impedir que en alguna ocasión violáramos la palabra que
hubiéramos dado. ¡Ciertamente tenemos un gran privilegio al llevar el nombre
divino como testigos de Jehová! (Ezequiel 17:1-21.)

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Sedequías, el hijo del rey Josías por su esposa Hamutal, originalmente se
llamaba Matanía. Cuando los babilonios se llevaron cautivo a su sobrino el rey
Joaquín, Matanía fue hecho rey vasallo, sujeto a Nabucodonosor, el rey de
Babilonia. Entonces, el rey Nabucodonosor le cambió el nombre de Matanía a
Sedequías, que significa "Jehová es justicia". Se requirió que Sedequías jurara
por el nombre de Jehová que permanecería leal a Nabucodonosor. Pero, ¿cumpliría
él con la promesa a la cual estaba atado por juramento? (2 Reyes 24:12, 17, 18;
2 Crónicas 36:13; Jeremías 37:1.)

Por algún tiempo Sedequías cumplió con aquel juramento. Pero más adelante cedió
ante la presión de los poderosos príncipes de su reino, quienes estaban
promoviendo una revuelta en contra de los babilonios. Así que violó su promesa,
se rebeló contra Nabucodonosor y se volvió a Egipto por ayuda. Para sofocar esta
rebelión, el rey de Babilonia dirigió sus ejércitos contra Jerusalén y sitió la
ciudad en el noveno año del reinado de Sedequías. (Jeremías 52:3, 4; Ezequiel
17:15.)

Según lo predijo Jeremías, Jerusalén cayó en manos de los babilonios. En el
undécimo año del reinado de Sedequías, las fuerzas enemigas abrieron brecha a
través de las murallas de la ciudad. Bajo el amparo de la oscuridad, Sedequías y
un destacamento de guerreros huyeron, pero se les dio alcance en las llanuras
desérticas de Jericó. Al ser llevado ante Nabucodonosor para ser juzgado,
Sedequías primero presenció la ejecución de sus hijos. Entonces fue cegado y
llevado prisionero a Babilonia. El temor al hombre verdaderamente resultó en un
lazo para él. (Jeremías 52:9-11.) Arriba

7. ¿Qué son el "escabel" y la "cabaña" de Jehová? (Lam. 2:1, 6.) [11 de jun.,
w07 1/6 pág. 9 párr. 2.]

El salmista cantó: "Entremos en su magnífico tabernáculo; inclinémonos ante el
escabel de sus pies" (Salmo 132:7). Por lo tanto, el "escabel" de Lamentaciones
2:1 es el templo, o casa de adoración, de Jehová. Los babilonios "quemar[on] la
casa de Jehová" como si fuera una cabaña, o una simple choza, en medio de un
jardín (Jeremías 52:12, 13). Arriba

8. ¿A qué se refería Jeremías cuando dijo que Jehová "se acordará [...] y se
inclinará" sobre él, y por qué es esto tan importante para nosotros? (Lam.
3:20.) [18 de jun., w07 1/6 pág. 11 párr. 2.]

Jehová, "el Altísimo sobre toda la tierra", es tan excelso que tiene que
condescender para "tender la vista sobre cielo y tierra" (Salmo 83:18; 113:6).
Pero Jeremías sabía muy bien que el Todopoderoso está dispuesto a inclinarse
hacia la gente, es decir, a descender a su nivel para animarla. ¡Qué felices
podemos estar de que el Dios verdadero no solo sea omnipotente y omnisciente,
sino también humilde! Arriba

9. ¿Por qué es beneficioso aprender a llevar el yugo del sufrimiento durante la
juventud? (Lam. 3:27.) [18 de jun., w07 1/6 pág. 11 párr. 4; w87 15/2 pág. 24
párr. 1.]

Las pruebas de fe que sobrevienen en la juventud quizás impliquen aguantar
penalidades y burlas; pero "bueno le es al hombre [...] llevar el yugo durante
su juventud". ¿Por qué? Porque aprender a llevar el yugo del sufrimiento en la
juventud lo prepara para afrontar los problemas que surjan más adelante en la
vida.

__________________

Note que durante dicho tiempo de aflicción uno debería continuar esperando en
Dios con optimismo por alivio, y acercarse más a él. La persona querrá ser
paciente y esperar callada o sin quejarse hasta que el Todopoderoso haya traído
la liberación o salvación. Por lo tanto, es muy beneficioso el que uno aprenda a
llevar un yugo de sufrimiento durante su juventud. ¿Por qué? Porque esto hará
que sea mucho más fácil para uno aguantar una experiencia similar más tarde en
la vida sin perder la esperanza. El saber que se ha enfrentado a grandes
dificultades anteriormente le dará una base para tener la esperanza de que podrá
hacerlo de nuevo. Arriba

10. ¿Cómo nos ayuda el ejemplo de Ezequiel a hablar con valor a pesar de la
indiferencia de la gente? (Eze. 3:8, 9.) [25 de jun., w08 15/7 pág. 8 párrs. 6,
7.]

El libro de Ezequiel revela algo que también nos ayudará a hablar con valor. En
una visión, Jehová le dio al profeta un rollo escrito por ambos lados con
"endechas y gemir y plañir" y le mandó que se lo comiera. Le dijo: "Hijo del
hombre, debes hacer que tu propio vientre coma, para que llenes tus intestinos
mismos con este rollo que te estoy dando". ¿Qué significa esta visión? Ezequiel
debía absorber por completo el mensaje que iba a proclamar. Este tenía que
convertirse en parte de él, por decirlo así, y llegar hasta lo más profundo de
su ser. Él mismo relató: "Empecé a comérmelo, y llegó a ser en mi boca como miel
por lo dulce". Para Ezequiel era un deleite dar a conocer los mensajes de Dios;
era como probar miel. El profeta consideraba un honor representar a Jehová y
cumplir su comisión, aunque eso significara declarar un mensaje enérgico a un
pueblo poco receptivo (léase Ezequiel 2:8–3:4, 7-9).

Esta visión encierra una valiosa lección para los siervos de Dios de hoy, pues
nosotros también tenemos un mensaje enérgico que proclamar a gente que no
siempre valora nuestros esfuerzos. Para seguir viendo el ministerio cristiano
como un honor que Jehová nos otorga, debemos estar bien alimentados en sentido
espiritual. Si solo estudiamos de vez en cuando o superficialmente, no podremos
absorber por completo el mensaje de la Palabra de Dios. ¿Podría usted aumentar
la calidad y la regularidad de su lectura y estudio de la Biblia? ¿Por qué no
medita más a menudo en lo que lee? (Sal. 1:2, 3.) Arriba

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